Rol: Dominante Sexo: Hombre Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Oct 2005
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Mi intención al iniciar este hilo no era exactamente debatir sobre la ética del aborto, aunque desde luego no me voy a cortar un pelo afirmando que estoy radicalmente en contra de él, no por razones religiosas, que me la sudan, sino por los mismos motivos de ética aceptados, al menos en lo que llamamos mundo desarrollado, que en la época más reciente se ha cuestionado de forma satisfactoria hechos tan duros (y sí, tan universalmente aceptados en todo tiempo pasado) como la pena de muerte, las guerras, los infanticidios o la mujer la pata quebrada y en casa. Una ética tan bondadosa y tan más allá de la humana, que ha pertendido extender esa duda sobre nuestra capacidad para otorgar la muerte al maltrato de los animales, de las plantas, o de la naturaleza que nos rodea... es decir, de toda la vida en general.
Como ya dije en otros hilos y en otros momentos, no puedo soportar la violencia que ejerce un ser humano sobre otro ser más débil e indefenso, ya sea las mujeres muertas o maltratadas a manos de los hijos de puta de sus asesinos, los niños abandonados en un contenedor de basura, los ancianos aparcados en asilos que también parecen campos de concentración, los hombres injustamente tratados por el poder (sí, del Sistema)... y por supuesto, el aborto, que se ejerce contra lo más débil e indefenso del mundo, sean cuales fueren las razones que se esgriman para justificarlo, que en buscar excusas apropiadas somos los humanos expertos, desde Julio César hasta Napoléon, Hitler, Franco, Stalin, Videla, Pinochet o Fidel. ¿Falta alguno?.
Podremos discutir o no el derecho al aborto, y la ley actual. Lo que no debería tener excusas es la carnicería que ha sucedido, que al horror añade el escarnio. Y menos aún la actitud vergonzosa de las autoridades, hostias, que para eso lo son. Y mejor que yo lo resume un extracto que saque de no se donde, lamento no incluir la fuente.
"El aborto y el Gobierno13-03-2008 - Francisco Muro de Iscar
Hace unas semanas, cuando surgió el escándalo de las clínicas del Dr. Morín en Barcelona y Madrid, con presuntos abortos irregulares, varios ministros del Gobierno, ahora en funciones, se apresuraron a “llamar al orden” al juez que instruía el sumario, entre otras razones porque había llamado a declarar a algunas de las mujeres que habían abortado en esas clínicas. Simultáneamente, se lanzó una campaña contra la objeción de conciencia de los médicos, y se hicieron denuncias, aunque sin nombres, de que algunos médicos que objetaban en la sanidad pública luego practicaban abortos en la privada. También hubo una huelga de la patronal de clínicas abortistas. Y, finalmente, dos miembros del Gobierno, y una consejera automática, si no recuerdo mal, no sólo se pusieron de parte de las clínicas sino que dijeron que iban a tomar nuevas medidas para garantizar mejor el derecho de las mujeres a abortar. No hablaron de los derechos del nasciturus, ni esperaron a conocer los datos de la instrucción sumarial, ni se plantearon inspeccionar las clínicas privadas que se lucran con esos abortos ni tampoco hablaron del respeto a la ley del aborto. Ignoro si pusieron los hechos en conocimiento del Colegio de Médicos por si ese comportamiento era deontológicamente reprobable, pero no creo.
Ahora, vamos conociendo más detalles del sumario abierto por el juez. En esas clínicas se han practicado abortos a niñas de 13 años –lo que supone la ocultación de un delito de violación, ya que así se considera penalmente la relación sexual con una menor-, y a mujeres embarazadas de hasta 33 semanas, ocho meses de embarazo. Nunca hablaban con el psicólogo ni se hacían informes psiquiátricos, aunque esa era la razón para justificar el aborto. Además de las trituradoras industriales, los fetos vivos de más de 12 semanas se troceaban con el bisturí y se tiraban en contenedores de “residuos sanitarios”. La empresa que transportaba los restos no estaba autorizada para ello. Hay más detalles que ponen los pelos de punta, que me resisto a relatar.
Hay, en efecto, una ley de aborto. Nos guste o no, haya o no unos criterios morales en un asunto tan terrible como el aborto, sea o no una decisión libre de muchas mujeres, haya o no otras posibilidades –que en muchos casos las hay-, tengan o no otra salida algunas mujeres, el Gobierno es también responsable de garantizar que nadie va más allá, ni un milímetro, de lo que la ley fija. Y los mismos que le atacaron deberían pedir ahora excusas al juez porque gracias a él, a que no se rindió, a que no tuvo miedo, a que llamó a declarar a algunas mujeres-víctimas, decenas o centenares de presuntos delitos van a poder ser juzgados y, si se demuestra su responsabilidad, los supuestos delincuentes van a pagar por lo que hicieron. Las leyes, incluso las que no nos gustan, están para que se cumplan. Y el Gobierno debe ser el primero en exigírselo a todos. Y una pregunta final: ¿hay más casos como éste? La seguridad jurídica es una garantía a la que un Gobierno no puede renunciar".
Gracias por vuestra participación.
Ah, por cierto. A las frases "NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS" les concedo el mismo valor, o sea ninguno, que a otras similares como LA MATÉ PORQUE ERA MIA".
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