Vamos a ver, el artista que escribe un libro, casi nunca por no decir nunca, puede tener la culpa de la interpretación que el lector haga de su obra. Sobre todo partiendo de la base que él no es precisamente el encargado de enseñar a leer a la gente.
Por poner un ejemplo de un escritor muy de moda de esos cuya obra es de sobra conocida incluso por los no lectores, (dado entre otras cosas a sus adaptaciones cinematográficas) Pérez Reverte. Sobre todo en esos libros suyos que nos trasladan al siglo de oro español, el mismo a reconocido que muchos datos, nombres y situaciones son contrastadas históricamente, pero como es lógico también hay lo que se llama licencia de autor (que suele haber en toda novela), evitándose así la critica a su obra por parte de historiadores en su caso.
Cuantas veces se hacen (ahora incluso a modo de programas televisivos) debates coloquios entre autores y lectores sobre su obra, (y me refiero a ávidos lectores, es decir gente que sabe leer, que no es solo pronunciar correctamente en voz alta un encadenamiento de letras y palabras). Y existen discrepancias entre lo que quiso expresar el escritor y como captaron ciertos aspectos de los personajes los lectores (sin coincidir incluso entre ellos mismos).
De hecho la celebre frase de encabezamiento: BASADO en hechos reales. La mayoría de las veces se usa, no para hacer discernir al público entre lo real o irreal de modo preventivo como aquí se ha sugerido. Si no mas bien como campaña de márketin, aprovechándose de lo atrayente para el ser humano de saber que lo que nos produce esas fuertes sensaciones (ya sean de dolor, rabia, alegría, pena, etc.), le ha sucedido a alguien de veras. En definitiva el llamado “morbo”.
Pero no debemos olvidar la palabra BASADO de la celebre frase, que nos indica que aun en ese tipo de libros, existe la licencia artística del autor.
Por no hablar de los que juegan con la ambigüedad o falsedad de hechos conscientemente, en pos de obtener la gloria de los cesares, aunque sea de un modo efímero y pasajero, siendo ese casi el único caso de responsabilidad del autor.
Un autor salvo contadísimas excepciones no es culpable del publico que tenga acceso a su obra. O a caso los culpables de que los menores vean el porno son los actores y el director del film?.
Si alguien no sabe discernir entre la realidad y fantasía, tampoco será culpa del autor.
Y si esto pasa con autores profesionales, a los que se les presupone mayor respetabilidad y credibilidad, por el mero hecho de tener un mayor numero de seguidores. que se les puede exigir a unos simples aficionados, que escriben, pequeños relatos (con mayor y menor acierto literario), pensamientos o fantasías propias, en cualquier foro o similar.
AMOSECA.
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