Interesante hilo, doloroso, y con un cierto sabor a Opus. De todas formas, lo mejor es que sea con algo que no produzca ningun tipo de infección ni cicatriz permanente, por muy masoquista que sea la persona que recibe tal mortificación.
La prioridad absoluta sobre lo sano y en este caso higienico debe ser una parte innegociable en nuestra relación con la sumisa, esclava o masoquista, que nos acompañe en este delicioso, perverso y pecaminoso mundo.
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