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Antiguo 03/05/2008, 21:08   #8
CONSUL2
 
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Predeterminado Espejo de fantasmas

En referencia al paralelismo, aunque sólo sea en el terreno de la imaginación o la literatura, entre el secuestrador Leinze y las fantasías de “secuestro y uso” en el BDSM, tendría que hacer algunas acotaciones para responder a las cuestiones que han ido planteando Sea Lord, Jehanna, desimaso, Keyser Soze, AmaAzu y tTiger.

La frontera entre actos perversos, morbosos o simplemente transgrededores suele tener su más clara delimitación en los usos y costumbres de cada época, civilización y clase social. Cualquier revisión de manuales de psicopatología sexual nos hace saber pronto que en una época se llamó perversión a la homosexualidad y el lesbianismo, en otra a la masturbación, etc. Incluso ha habido épocas históricas en que la tortura y la muerte han sido integradas en los rituales sociales de castigo de minorías marginadas, etc. No hay nada que haya hecho el ser humano que, en alguna época y en alguna cultura, no fuera un uso aceptable socialmente (pensemos en la prostitución sagrada o el canibalismo).

Es decir, “en sí” no hay acto que “per se” no sea posible ni aceptado en alguna época o cultura (sic. Swift y Voltaire). Otra cosa muy distinta son las prohibiciones legales, sobre todo a partir del Renacimiento y en el mundo occidental.

En la actualidad, y hablando de este mundo occidental, no creo que erráramos mucho si afirmáramos que, tras las vanguardias y las carnicerías del siglo XX, podemos afirmar que en la fantasía mental todo es aceptable. Y en cuando a los actos reales (y, por supuesto, ateniéndonos a las leyes vigentes en cada estado) sólo es aceptable aquello que se realice consensuadamente entre personas adultas, estables psíquicamente y sin coacciones de ningún género. Obviamente señalar lo anterior es tanto como decir que estos límites son los que hoy y aquí (en los pequeños márgenes de nuestro mundo occidental) señalamos como diferenciadores entre la libertad sexual por un lado, y la delincuencia y las patologías mentales por otro.

Claro que hablar de lo que “debe ser” no pone vallas al campo. De ahí la importancia de reflexionar, precisamente, sobre aquello que no siendo aceptable ni lógico, existe. De un espejo donde se reflejan los fantasmas, también nuestros fantasmas.


C2
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