Los cilicios que todavía es posible adquirir en algunas ciudades de España son totalmente seguros, aprietan, duelen, pero aunque dejan señal, al cabo de unas horas desaparece todo rastro ya que no llegan a perforar la piel totalmente, por lo que no sangras.
La sensación de tener un cilicio apretándote la pierna o enroscado en el brazo, sintiendo su presión y mordisco, para mi es una mortificación muy excitante.
sandman
|