Yo también he dicho NO tras la pregunta, querida monique[V]. Pero en mi caso era a la segunda: ¿Quieres que siga?
mi respuesta ha sido: NO.
Seguramente porque jamás la he escuchado en un contexto en el que los azotes eran por placer, sino en uno en el que la tortura era por castigo (me refiero a una tortura más psicológica que otra cosa, humillación dí como quieras, aunque es difícil mantener las dos separadas o ¿ no llega a doler el cuerpo cuando duele el pensamiento y el alma?, al margen que seas o no masoquista, si duele, duele).
Entonces la pregunta ¿Quieres que siga? la recibo como un modo de obligarme a mesurar la falta. Con ese NO, estoy dando un nunca más a esa falta, un modo de obligarme a sentir que no lo haré más porque no me gusta el castigo, porque no deseo esa consecuencia derivada.
Y agradezco cuando se me da la posibilidad de la pregunta/respuesta. Aunque cuando me pregunta lo mismo está dispuesto, como no, a parar. Una cosa es lo que con su pregunta me incite a mí a pensar y a proponerme respecto a mis faltas. Otra diferente es que vaya a respetar mi respuesta, si considera que no es momento de parar y que todavía no es suficiente.
En realidad no es el placer el castigo y menos la falta. Sólo es adiestramiento, o doma.
El placer está cuando todo, lo que sea, es por placer.
Hablo de mí naturalmente y de lo que conozco.
Un saludo afectuoso. Amapola
Editado por Amapola_Blanca en 12/05/2008 a las 11:57.
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