Humillada Su hermoso cuerpo de cerda, se ofrece a su Amo, exhibiendo su impudicia. Ante semejante expresión de deseo que su cuerpo soporta, ¿cómo negarle su anhelo? ¿no merece ser usada a placer y sin contemplaciones como ella suplica ser tomada, mancillada y vejada?
Será.
Pervers, el Amo de la puta perra, Lía. |