Y llegó el Amor...(y no es un bolero)
El Amor...así, con Mayúscula. Nada menos que esa alteración psicosomática sin la cual no existiría la mayor parte de nuestra cultura, literatura ni cinematografía...Nada menos!!!, me lo citas estimado Lord Bacvs. Pues sí, es un elemento que se menciona mucho en las páginas de BDSM, lo que no deja de ser curioso pues en sí mismo (no por sus consecuencias de facilitar la domesticación ni una “aparente” entrega) no pertenece, estrictamente hablando, al BDSM.
Precisaré, también, que este mismo post que escribí en CS lo copié, con alguna diferencia, en mi blog, y también allí un forero anónimo me habló de la variable amorosa.
En cuanto a la variable de la sumisa “amorosa” pienso que podría sumarse bien a la variable de la sumisa de alteración psíquica, bien a la variable de la sumisa espiritual: seguramente tiene un poco de las dos, depende del carácter de la sumisa. Sé que va a sonar un poco hereje, pero en mi opinión el Amor es una forma socialmente aceptable (claro que sólo a determinadas edades y situaciones) de una alteración psíquica, donde a veces se anuda la trampa genésica reproductiva y la necesidad humana de un margen de irracionalidad y espiritualidad en nuestra vida.
Y si hablamos de la relación sumisa y obediencia, que es lo que se ha querido poner de manifiesto en este hilo, observaremos que la sumisa “enamorada” (aunque algún cínico, que no yo, se preguntaría: ¿pero hay alguna sumisa de verdad que no lo esté?) se manifiesta en cuanto al tema de la obediencia con elementos combinados de la “sumisa alterada” y de la “sumisa espiritual”: es decir, usando de una aparente entrega total (casi diría yo que absoluta) para acabar con síntomas disimulados de chantaje emocional y manipulación sentimental. Y muy dispuesta a arrojar al santo de la peana al menor desfallecimiento del santo patrón en su capacidad de hacer diarios milagros.
C2
|