Qué razón llevas, amigo
CONSUL2.. cuando dices,
"Recordando aquella frase ingeniosa sobre la mujer del César, creo que en la vida lo importante no es la verdad, sino la verosimilitud. La verdad es, en todo caso, un problema metafísico. Si la sumisa no hace verosímil su entrega a su Amo, pues será un esfuerzo inútil (que como bien decía Ortega, conduce a la melancolía). La entrega es un todo, y para que sea verosímil no basta la obediencia puntual en las sesiones, ni un amor manipulador, ni que la sumisa ensueñe en su cabeza que su entrega es total: tienen que haber hechos externos, dentro y fuera de las sesiones, que hagan verosímil esa entrega al Amo, de lo contrario no será verosímil, y tanto si es verdad o no, no funcionará.
El Amo no lo creerá y modificará su comportamiento en la línea de esa incredulidad, con lo que seguramente también a su vez modificará el comportamiento de la sumisa. Y así podríamos decir que, en una curiosa elipse, lo que no es verdad modificará la verdad no verosímil hasta que ésta acabará siendo una mentira verdadera."
Qué razón..
Lo mismo que más arriba cuando categorizas entre distintos tipos de sumisas, lo que me lleva a pensar que, por aquellos
laberintos de la vida, bien podría cambiarse el término "sumisa" por el de "Amo".. y así comprender mejor la dinámica de los
reflejos a la que tantas veces te refieres..
Cariños y hasta pronto,
Karla..