Dicen que Borges, a punto ya de quedarse completamente ciego, a veces recordaba aquellas rayas y el amarillo de oro de los tigres de los zoos de su niñez. Así, en los cumpleaños, acostumbramos recordar los cielos azules y el sol de la infancia, que dijo el Otro poeta.
Que esos brillos iluminen tu día.
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