Rol: Dominante Sexo: Hombre Fecha de Ingreso: Apr 2006
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Si los diarios hablaran!; Ya no existen aquellas viejas costumbres de esperar cada día al cartero, de hurgar en nuestros buzones una carta especial, un atextura reconocida, viejos recuerdos para recordar como leer vivencias en nuestros propios diarios; secretos inconfesables, pensamientos incongruentes que jamas hubiésemos emitido al exterior, obsesiones que nos atormentaban y sueños de los colores mas inesperados que el amplio espectro de los colores imposibles hubiese podido contener.
Jamas me atreví a leer el diario de mi tía Diana, aun siendo una especie de Jaula de su existencia, aun, siendo yo, la celda donde se realizaban sus prisiones y sus torturas, el patíbulo de sus remordimientos, la cuerda que ataba sus instintos y el cadalso de su propia locura transitoria la llenaba de un hermosa cordura. Jamás y no se si por miedo me atreví a ahondar en sus secretos, quizás ante el temor de encontrar secretos mas profundos e inimaginables bajo sus propios secretos: así que disfrutaba el momento y eso era lo que más me importaba, a pesar de ser la hermana carnal de mi propia madre, mi propia tía.
Algún día insistí que quería pintar a caballete, a oleo, a paleta y trazar lineas de su cilueta a carbocillo, sobre una plancha preparada con albayade y tomar apuntes con grafito, captar si su melena lisa, oscura en sus testa y luego caida en mechas sobre sus hombros, usar el oleo, rasparla con espátula y sentir el movimiento cargado de pinceles diferente grosores y longitudes.
Algún dia descubrire si lo que deseaba era que posases como modelo para mi intento de realizar un boceto de un arte que hacia años que no practicaba o sencillamente la tortura de tenerla desnuda frente a mi, así, inmovil, bajo juegos de luz tenue, o sombras, bajo condiciones de una nueva posición a una velocidad mucho mas lenta que la que se desarrolla en una sesión fotografica.
Mi tía se convirtió en un histórico en aquellos instantes, como una filmografía en mi mente, un total recordatorio de todas las edades en las que la había conocido.
Me encontraba a mi mismo que posiblemente ya desde una infancia alta enla convivencia cercana me había hecho a florar pequeñas fantasías y el descubrimiento de mi sexualidad ante secretos no descubiertos y sexuales desconocidos en la forma, los imaginase bajo los pantalones o las faldas de mi propia tía: ella de hecho en esos momentos dada su edad de mayor seducción y actividad amatoria con otros hombres, quizás abusando para mis ojos inocentes, de excesivos escotes, vanguardias en los tops less y pantalones tan ajustados que se dibujaban todas las formas tras eso tejidos tan apretados que parecían estallar a cada paso.
Y en esa sesión en que ella hacía de modelo, descubrí que la lentitud es la mayor provocación en el movimiento humano porque genera ansiedad. Y el estar inmóvil una sensación seductora de inconmensurables percepciones. Como estaba desnuda a veces en un estado, que aun siendo tan conocido físicamente como era para ella, llegaba a sentir ella cierto pudor al notar que no solo estaba mostrando su cuerpo desnudo sino desnudaba su alma a aquel aprendiz autodidacta de pintor frente a su cuerpo desnudo, deseable y de una atracción difícil de avaluar salvo que los instintos aprendiesen a hablar y las vibraciones del cuerpo se convirtieran en palabras.
Había un piano de cola: era un antiguo salón de la familia, de una casa que solo se habitaba a veces, donde Diana se crió en la infancia, y solo recuerdo que al mostrarle el trabajo, inacabado, solo se veía medio cuerpo, muchos borrones y difuminados tratando de conseguir una concentración que no se si alcancé en algun minuto de la sesión, y antes de que dejase mis arretrancos la empujára hacia atrás tropezando, insensible, casi violento con el corazon dispardo, cuando ella se sintió forzada, sorprendida, tomada por asaltao, y se dejó empujar hacia atrás a punto de partirse el espinazo.
Y se abrió, abrio sus generosos muslos, y se abrió de piernas porque yo ardía, y al sentirme arder ella perdía la razón de su estar alli; su estado de conciencia racional y como dos animales intente darle por el culo debido al estado de mi pieza en su solidez, ella buscaba mi boca desesperadamente y con las manos tyrtaba de desviar mi nabo; entonces me descubri dentro de aquella cruiatura sudorosa, viendo saltar de espasmos sus caderas, dando respingos y gemnidos, incluso voces porque alli estaba ella, yo y el silencio, y se podía hacer, "gritos casi de loca".
El piano crujió, se movió, la penetre con fuerza ciega y la volví boca abajo, volvía a acometerla y se movia como una puta espejeando, se movia en una cadencia fuera de ningun control, entonces caimos al suelo arrollado por la sabana que guardaba de polvo el piano. Se que la volvía a montar y quedabamos exhaustos una y otra vez.
Luego pensé cuantas veces puede un hombre aguantar ese embate: mí tia era capaz de conseguir romper los moldes y lo mas grave, si no fuese mi tia me hubiese chuleado de haberme corrido varias veces en el mismo coño, pero, siendo mi tía todo era cuestión de mis secretos y su diario.
Ninguno de los dos hemos podido reconstruir un antes tras ese después, quizás dejamos los listones tan altos que nadie los llegara a alcanzar jamas y todo eso nacido de una extraña relación de atracción entre dos seres que por la naturaleza del individuo debiesen estar totalmente prohibidos y sin embargo: lo mejor que ha ocurrido en mi vida.
Mi propia tía materna, se que carezco de virtud pero así es y así ha sido y jamás lo negaré aunque bulle en lo mas profundo de los secretos, de los de ella y de los mios...y ahora. de ustedes que lo saben. Sea_Lord
Última edición por Sea_Lord; 02/07/2008 a las 19:10 |