Hola, Yorky, bienvenida. No estoy muy de acuerdo cuando dices que "La sociedad y la ley, va a mirar y ayudar de la misma manera un caso de maltrato, ya sea maltratado el hombre o la mujer". Por el contrario, existen infinidad de testimonios masculinos que corroboran precisamente ese estado de cosas. Denunciar los malos tratos de su pareja, incñuso con señales visibles de tales evidencias, y los policias de turno que debían cursar la denuncia partiéndose el culo de la risa... "Pero hombre, ¿cómo te has dejado hacer eso? Tio, ¿es que no tienes huevos?".
Pero que esas denuncias masculinas hoy aún provoquen la risa, no debe frenar el denunciar cuando sea necesario. Y quizá un día cesen las risas.
Y cesarán cuando empiecen a actuar personas como ese hombre que citas que sufre en silencio los malos tratos de su parienta por miedo al rídículo. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero ojalá pudiera vencer su miedo como se recomienda igualmente a las mujeres maltratadas, y denunciar esos golpes. Al fin y al cabo ellas han tenido que vencer otros pánicos y temores al ridículo, pues históricamente cuando asomaron públicamente aquellos primeros casos de malos tratos que conocimos era bastante frecuente que jueces y comisarios rechazaran las denuncias femeninas con declaraciones asquerosamente machistas, diciendo a mujeres que quizá llegaban sangrando, con la cara como un mapa, o llenas de moratones que "bah, total no es para tanto; es verdad que a tu marido se le ha ido un poco la mano, pero son discusiones de pareja que mañana se han pasado, haceis las paces, y ya está".
Ellas vencieron muchos miedos, incluso a que las mataran, a ellas o a sus hijos, pero incluso en un grado menor también debieron enfrentarse a la censura social, a otros temores al ridículo; no los mismos que los masculinos, pero igualmente válidos e importantes. A ver, ¿a qué mujer no se le caería la cara de vergüenza teniendo que reconocer ante sus hijos, su familia, vecinos o amigos, que su aparentemente amable marido le arrreaba cuando y como quería sin necesitar ni la mas mínima provocación por parte de ella? Bueno, no hace falta ser un sociólogo experto para saber -porque muchas nos lo han contado llorando y temblándoles la voz- su odisea personal. Pero animadas unas por el ejemplo de otras, sus testimonios han ido multiplicándose y sus casos haciéndose conocidos.
Pero seguramente tardaremos un tiempo en ver a los hombres reconociendo de forma privada, y mucho mas si es públicamente, que están sufriendo malos tratos, ya sean físicos o psíquicos. ¿Alguien se imagina un tio hecho y derecho saliendo en el programa de Ana Rosa diciendo entre lágrimas "Mi parienta no sólo me zurra, es que el resto del tiempo me insulta, me critica y me menosprecia"?
Echemos la vista atrás en una retrospectiva no tan lejana en el tiempo. La que fuera famosa castradora de su hombre, Lorena Bobbit, que le rebanó a su marido el pito con un cuchillo de cocina, que fue juzgada y finalmente absuelta por "enajenación mental transitoria". Cómo no. Otro buen ejemplo de cómo algunas feministas radicales imaginan deben tomar la justicia por su mano, y una justicia oficial ramplona, demagógica y complaciente las secunda. Pero el punto a destacar aquí sería la interminable ristra de chistes, bromas y chascarrillos que surgieron a raíz del incidente. Me pregunto si sería imaginable parecida situación humorística si la amputada hubiera sido una mujer -aunque no de la misma parte, naturalmente- y el amputador un hombre. Temo que no habría hecho la misma gracia.
Para rematar el caso, a quienes no lo recuerden, la prensa entonces informó de que "Las compatriotas de Lorena habían amenazado con castrar a cien norteamericanos si la «mártir» de la causa hubiese sido condenada por el tribunal de Virginia que la juzgó, acusada de seccionar el pene a su esposo, John Bobbitt". Qué risa, ¿no? Y luego dicen que el término "guerra de sexos" no pasa de ser un titular llamativo que en modo alguno responde a la realidad. En finsss.
Por cierto, me gustaría hacerte una pequeña precisión. Dices que "tal vez la voz de los hombres maltratados se escuche menos porque a la gran mayoria les pasa como a él... quien sabe". Es cierto, pero hay algo más. También porque, aparte de las mujeres maltratadas, o niñas objetos de abusos sexuales, pocos más colectivos de personas que sufren verdaderas burradas por parte de otras más fuertes tienen acceso a los medios de comunicación. No venden. Por alto que sea su número, pocas probabilidades tienen de aparecer públicamente niños, hombres o personas ancianas. Y casi nulas probabilidades de aparecer si la maltratadora o asesina oficial es una mujer. En estos casos, se incluirá la información en un rinconcito de las últimas páginas del periódico o telediario de turno, y en la inmensa mayoría de los casos, como en el de la Bobbit, se esgrimirá como causa los malos tratos sufridos anteriormente, y el detonante de algún tipo de desarreglo mental transitorio; tan transitorio que desaparece el mismo día siguiente de la absolución.
¿No? El otro día leí un caso cuya sentencia se estaba pronunciando en esos días, pese a que se empezó a juzgar hace casi un año.
"Una mujer de 31 años oriunda de República Checa reconoció ante un Tribunal de ese país que maltrató, torturó e incluso comió partes de los cuerpos de sus dos pequeños hijos, de ocho y nueve años, a los que mantuvo encerrados durante un año en una jaula en el sótano de su casa.
Si bien el caso -ocurrido en la ciudad checa de Kurim- se conoció hace un año, recién ahora un juez, Pavel Göth, leyó públicamente las declaraciones de Klara Mauerová, de 31 años, que junto a su hermana Karina y otras tres personas está acusada de torturar a sus hijos Ondrej y Jakub.
Los pequeños fueron rescatados luego de que un vecino encontró un video donde estaba grabado cómo los torturaban, los quemaban vivos, los mantenían atados y les arrancaban partes de la piel para luego comerlas.
Sin embargo, la mujer acusó ante el Tribunal de Brno a otra integrante de la secta, Barbora Skrlová, de 33 años, de haberle “lavado el cerebro”. “Pasaron cosas terribles. Ahora me doy cuenta y no puedo entender cómo dejé que pasen”, declaró la madre de los menores".
Claro, claro, por supuesto. Otra incapaz mental. Ellos nunca, ellas siempre.
Si, exagero mucho. Pero aún estamos horrorizados consumiendo toneladas de material informativo sobre (buuuu, que viene el monstruo) el hijo de puta aquél austríaco que tuvo años secuestrada a su hija y sometiéndola a toda clase de putadas (Nada de SSC). Pero a mi, morbo por morbo me parece más llamativa la caníbal. Joer, tiene hasta un sesgo antropológico, no? Qué regresión a la Edad de Piedra! Y qué pasa con la mataviejas? Cuánto tardará en tener preparada su coartada psiquiátrica?
Bueno, lo dicho. Un saludo, y muchas gracias por participar.