Estimada Yorky: Ya que te sorprenden los extremos de crueldad a los que puede llegar el ser humano, ojalá te alboroces también con las buenas noticias. Éstas son que, pese a que en ocasiones pueda parecer lo contrario, somos mucho más palomas que halcones.
O, como decía Facundo Cabral..."
El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace mucho más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, existen millones de caricias que construyen la vida".
Muchas veces repito que la razón triunfante definitiva me la dio un amigo biólogo. Es simple y elegante. Si de verdad fueramos tan destructivos, haría mucho que nos habríamos aniquilado unos a otros como especie. La realidad es que hemos crecido hasta cubrir el planeta, y si ese es el criterio con que se califica el éxito de una especie, sin duda que somos exitosos.
Y cada vez que nos sorprendemos de todo lo que aún debemos mejorar... pues cabe tomar la mejor decisión de todas: no perdamos tiempo intentando mejorar el mundo y mejoremos nosotros mismos. Elemental, mi querido Watson.