Si algún día se apaga tu sonrisa,
alza la vista y mira a las estrellas;
recuerda que no son que tú más bellas,
albergan solo envidia de tu risa.
Mirada de mujer enamorada
adolece en tus ojos con dulzura,
reclamo fiel de tu alma apasionada;
inequívocas pruebas de ternura:
adorable mirar, sonrisa ansiada.
Viste tu corazón la flor hermosa,
empapado en dulcísima fragancia,
recubierto por pétalos de rosa,
atisbo fidedigno de elegancia.
Para mí son tus lágrimas puñales,
iracundos se clavan en el alma;
no llores más, recuerda cuánto vales,
encuentra en tu interior por fin la calma:
llena tu corazón con esperanza,
olvida ya lo malo, ten confianza.
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