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Viejo 12/07/2008, 19:33   #24
Sea_Lord
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Apr 2006
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Predeterminado

Una mujer joven que puede inspirar en su propio tío: ternura? deseo? perversión? A veces nos damos cuenta y se dice que los primeros tocamientos ilegales ocurren dentro del seno familiar y no fuera, y nos planteamos si porque hay ley hay herramientas; y cuando la ley era de dudosa legitimidad hasta que punto lo que sería la practica del abuso sería un hecho consensuado al ser los vástagos casi propiedad de sus progenitores y los progenitores, propiedad de los Señores o Amos de la tierra.

Podemos recordar los derechos de pernada vigente hasta menos de lo que imaginamos en algunas regiones y otros derechos dudosa concepción, asistido por el machismo recalcitrante y no solo eso sino por el silencio de las iglesias y su propia promiscuidad en un mundo oscuro y casi prohibido de mentar.

Sobrevivimos en una etapa cultural que por evolución no sabemos si merecemos a dos pasos de un tercer mundo donde las practicas anteriores aun están vigentes y escribo esto para sesgar mi atracción consensuada con mi sobina: jamás la forcé ni obligué, era casi mayor de edad la priemra vez, y a la vez me ha producido un fuerte desgaste en la estima, mis dudas y mis principios que nunca había fulminado con anterioridad hasta que ella me provocó ese abismo y yo no pude desasirme de sus ojos.

Mi esperanza se acrecentó cuando decidió ir a Inglaterra tres meses: tres meses de libertad para pensar!, para encontrar otro clavo que quitase presión a mi clavo, quizas hasta para enamorarme de una mujer libre o con menos caracteres de permisividad a lo irrazonable: y ocurrió, voló en un vuelo de Easyjet a Luton, y deseé que se enamorara, que me olvidase, que creciese en cierta libertad, que conociese hombres, que si yo persistía en mi fijación me diese un escarmiento y un ataque de celos hasta saltar el muro, caer en picado y olvidarla.

Las llamadas al inicio eran continuadas, a veces cada media hora, luego cada hora, así hasta una llamada diaria. Sus fotos por Internet deje de bajarlas, le decía que si, que las bajaba pero para no caer de nuevo, las borraba antes de verlas, empecé a salir, conseguí un trabajo de lector ya que mis años de seminario me habían licenciado en humanidades e incluso comencé a desmontar el domicilio donde habiamos compartido sudor y sexo, pan y risas, pasión y locura.

Ella comenzó a sentir la distancia, y a comprobar señales de alejamiento, comenzó a inquietarse mientras yo avanzaba hacia el olvido, visité España y trate de acercarme lo mas posible a mi familia. Notaba la frialdad y la mirada fija de mi cuñada, y me susurro en un rincón de un pasillo: - Habéis terminado? - Jamás me preocupé porque sabía que terminaría - Y mas interpérrito me dejó cuando añadió: - Lo que hubiese dado yo por estar en el lugar de ella!.

Esa permisividad me dejó totalmente abstracto, como si una campana hubiese sonado dentro de mi cráneo, creo que llegué asentir excitación, y mi mente se centrifugo en imágenes donde no se si deseaba a la madre y lo hice con la hija, o si deseaba a la hija y lo hubiese hecho con su madre.

Mi hermano, hombre de negocios y probablemente valedor y mantenedor de amantes hasta podría estar deduciendo situación anónimas, quizas eran mis alarmas paranoicas ante los hechos.
Lo cierto es que me vi buscando huidas a las islas griegas, en Costa Rica o a cualquier destino donde perderme incluyendo la Amazonia. Pero la realidad se imponía, debía volver a Alemania a leer a Calderón, a Pérez Galdos, a Garcilaso de la Vega de forma pausada y sincronizada ante cien teutones, dando explicaciones cada vez que un alumno al terminar un párrafo me preguntaba en el lenguaje de los germanos con trazos juveniles.

Hubo hasta una semana de silencio, entonces recibí una visita inesperada: Mi casera me llamó y en un alemán apolacado me me dijo: Una mujer está con una maleta esperando por usted. Mi corazón quiso huir como una gaviota, mis sienes comenzaron a vociferar, sentí temblor y deseo.
Sentí que el mundo se movía bajos mis pies y quise pensar en la azafata, pero la azafata no conocía mi nueva dirección, que pensar en un error pero la desconocida había citado mi nombre y me encaminé al lugar antes de huir, como va un cochino al matadero en un día normal pensando que alcanzara a ver el siguiente amanecer.

Abrí la puerta de la calle de la cual tenía llave, y vi una luz encendida en la cocina, una maleta en el salón que no era la de mi sobrina y ya me quedaba intrigado y sorprendido ante aquella situación inesperada, desde hacía tiempo mi vida había dejado de pertenecer al grupo de las vivencias normales y comunes a todo ser humano.

En la cocina tomaban café, Katerine mi casera, yo vivía en un mini apartamento independiente ubicado en el piso superior justo bajo el tejado de dos aguas y una ventana imposible de abrir insonorizada: compartía la cocina con la dueña de la casa.

Su marido ferroviario y ella formaban una pareja estable y casi en mi desván habilitado había empezado vivir de nuevo cuando, en una silla de la cocina estaba sentada mi cuñada, la madre de mi sobrina.

No quise hacer preguntas indiscretas en español, mientras ella balbuceaba palabras en un ingles casi gesticular con mi casera, ambas reían y yo deseaba que me tragase el mismo Rhin, nio sabía si reir o llorar con la cara de gilpollas que se me había quedado.

Sin decir media palabra se instaló en mi cuarto y me espetó: - Me he ido de casa - Ahora que no estas con mi hija ha llegado mi oportunidad, he sido paciente - Os he respetado, - Pero se que has estado con ella por no poder poseerme a mi. - He sufrido viéndoos, mi alma vivía en la amargura y cada noche tenia que sentir mi humedad pensando solo en ti.

Sonó el teléfono! Era ella! me preguntó si todo iba bien y le dije que si: yo parecía las aspas de un helicóptero dando zumbidos, si fuese mono no hubiese sabido en que rama encaramarme. - Quizas vaya este no, el próximo fin de semana, hay una oferta de vuelos muy barata. El móvil bailaba entre mis manos, ni en el libro mas escabroso podía creer haber visto lo que me ocurría, guiado por los silencios, por el stress y la ceguera, por la confusión y obnubilación me descubrí montando ala madre de mi sobrina y tapándole la boca, porque sus gemidos no eran silenciosos y dos bofetadas pudieron acallar un alarido capaz de no solo despertar a mi casera y su marido sino todo el vecindario. Luego escuché llorar, un grillo que no se como se podía escuchar en aquella ubicación insonorizada, tampoco sé porque en la oscuridad sentí ternura y la bese sin saber si era mi sobrina o su madre, olían igual y los cuerpos en la oscuridad no eran muy distintos.

Tocó en la puerta mi casera sonriente, traía una bandeja de tostadas, café y zumo. Reía, yo sentía como si nos hubiese escuchado en la noche y compartía la situación.

De repente cerró la puerta y le dije a mi cuñada - Tu que le has contado a ella? Mi cuñada se echo a reír, sonrió y contestó - Que más da lo que le haya contado!, - Me quedé en silencio; miré mi reloj y me di cuenta de la hora, me esperaba mi clase, volvió a sonar el teléfono: mi sobrina;
corrí escaleras abajo, y de ese día no recuerdo más ni quiero.

Sea_Lord
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Editado por Sea_Lord en 12/07/2008 a las 19:45.
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