Me arrodillé a sus pies... y le entregué la nota con el collar.
Lo tenía todo previsto... su cara al verme... mis nervios... el “discurso”... como siempre... había pensado... hasta el último detalle... y estaba preparada para todo.
¿Para todo?... no... para todo no.
No estaba preparada... para la emoción que me embargó.
Empecé mi “discurso” insegura... balbuceante... y mi Amo acalló mis palabras con un beso... y retorciéndome los pezones... que descarados y provocadores... se habían colado por la red.
Cuando fue a ponerme el collar... lo detuve un momento...sujetando sus manos... y mirándole fijamente a los ojos... pregunté... “¿estás seguro, mi Amo?... sabes que no lo necesito... nunca lo he necesitado para sentirme tuya”.
“Este collar... no te hace más mía... no cambia nada... pero quiero que lo lleves... yo siempre estoy seguro de lo que quiero”.
No hacia falta más.
Bajé la cabeza... y me retiré el pelo... para que pudiera ponérmelo con comodidad... contempló como quedaba en mi cuello... me besó al tiempo que apretaba con fuerza mis pezones... y me llevó con Él a la cama.
Con lentitud... sus manos se perdían en la red... a la búsqueda de mi cuerpo... Su cuerpo... que se estremecía ante sus besos... sus caricias... sus juegos con la cadena... con mi sexo... mis pechos... mis pezones.
Me hizo dar la vuelta... ponerme a cuatro patas... y volvió a azotarme con la fusta de la mano.
Picaba mucho... no estaba dejando... ni un milímetro de culo... sin azotar... aunque en algunas zonas... lo hacía de forma más seguida... e intensa... y a pesar de que no podía verlo... podía sentir cómo se ponía cada vez... más y más colorado.
Algún azote... se “desviaba”... hacia mi sexo... hacia mis muslos.
El poco respiro que me permitía... era cuando rozaba su polla con mi coño... o introducía sus dedos en él... ladeando las cadenas que llevaba... separando los labios de mi sexo... y el culo... a modo de tanga... buscando mi excitación... arrancarme gemidos... y también mi quejidos... cuando estira de la cadena... introduciéndola más.
Cuando me pidió que le acercara el vibrador... casi me caigo... al enredarme con la red... y con la cadena... que durante el juego... se había ido soltando de algunos lados.
La cadena que me rodeaba... por debajo del pecho... era la que quedaba mas fuertemente sujeta... y con el tiempo que ya la llevaba puesta... sentía que se me iba clavando más en la carne.
Le pasé el vibrador... y me tumbé a su lado... para que jugara conmigo a su antojo.
La excitación iba creciendo... cuando sonó el móvil.
Por un momento... estuvimos tentados de no cogerlo... pero... ante la posibilidad de que fuera mi hija... me lo acercó.
No... no era ella... sino nuestra amiga Killerbetty.
A duras penas... conseguí que mi voz... no delatara... la excitación que sentía... y cuando ante mi vergüenza... estaba a punto de gemir... mi Amo... decidió azotarme con la pala de ping pong.
Fue tal el alivio que sentí... que estallé en una carcajada... contagiando mi querida Killer... que escuchaba a la perfección... el sonido de la pala... al “acariciar” mi culo.
Las risas duraron varios minutos... en los que mi Amo... me hizo transmitirle a Killer... que posiblemente... esa noche... la dejaría azotarme.... ofrecimiento que se apresuró a aceptar.
Mientras nos despedíamos... y no nos despedíamos... mi Amo volvió a excitarme... y yo dejé de prestarle atención al teléfono... aunque por si las moscas... controlé lo que pude... mis gemidos... mordiendo mis labios... y enterrando la cara entre los brazos.
Por dos veces más... con otras dos llamadas... la escena se repitió... aunque cada vez me reía menos... intentando controlar la excitación en unas ocasiones... y el dolor del culo en otras.
No quería moverme... ni quejarme... ni cerrar los puños... ni llorar.
“Aguanta... aguanta... aguanta... es tu regalo para ÉL”... era la letanía que me repetía mentalmente... una y otra vez... cada vez que estaba a punto de saltar... derrumbarme en la cama... o cerrar los puños.
Mis pechos y mi coño... también recibió las atenciones de la nueva fusta... combinadas con sus caricias.
Llegó un momento... en que la excitación... superó el dolor... y ladeando las cadenas de mi coño... me folló... haciendo que levantara bien las piernas.
“Mi puta... mi perra... eres mía”... me iba diciendo a cada embestida.
Movimientos cada vez más rápidos... más fuertes... más bruscos.
Besos que me robaban el aliento... y pellizcos a los pezones... que me cortaban la respiración.
“Tuya, mi Amo... solo tuya... siempre tuya... mientras tu quieras... para lo que tu quieras”... “tu perra... tu puta... tu sumisa... lo que tu quieras soy”... “úsame para tu placer... gózame... disfrútame, mi Amo”... eran las palabras que salían de mi boca... en respuesta a las suyas.... mientras llegábamos al orgasmo... y mi Amo permanecía aún unos minutos... encima de mí.
Aún era... relativamente temprano... para prepararnos para la cena... por lo que después de la ducha... salimos a tomar un poco el aire... un refresco... y charlábamos anticipadamente... sobre cómo saldría... una cena tan multitudinaria... como la que nos esperaba.
Aún tuvimos tiempo de volver al Hotel... y recoger un par de cosas... entre ellas... el collar... que de nuevo mi Amo puso alrededor de mi cuello.
No estoy acostumbrada... a llevar collares... ni colgantes del cuello...y me sentía algo incómoda.
Mi Amo se dio cuenta... que por la calle... yo iba con la cabeza baja... y al hacer que la levantara... vio mi rubor... y divertido... ya no me permitió bajarla más.
Yo... pensaba más en el momento... en que me encontraría con los amigos... y eso me cortaba... ya que estaba segura... de que algunos... harían comentarios.. acerca del collar.
Y no... no es que no estuviera orgullosa de llevarlo... que sí que lo estaba... es solo que... bueno... como otras cosas... me gustan más en la intimidad.
Prácticamente... fuimos de los primeros en llegar... y nos fuimos presentando.
Conforme iban llegando los amigos de siempre... las muestras de afecto de se multiplicaban.
Poco a poco... el grupo se fue haciendo tan grande... que era imposible irlos presentando uno a uno.
Mi querida Abril... después de fundirnos en un enorme abrazo... me apartó del grupo... para enseñarme “su
préstamo”.
Desde el “episodio” con el látigo... en la mazmorra... (post nº 16 de este hilo)... mi Amo se había estado divirtiendo... diciéndome que se iba a comprar un látigo... y conforme se habían ido sucediendo los cambios más significativos en mí... y acercando la fecha de Su cumpleaños... más decidida estaba... a que mi Amo tuviera un látigo para esa fecha.
Durante casi dos meses... Abril venía siendo mi confidente en este tema.
Estaba casi segura... que mi Amo... terminaría por comprarse uno... en cuanto tuviera la ocasión... y por esa misma razón... era más significativo... que yo me adelantara... ya que no es lo mismo... “aceptar”... que “ofrecer”.
A ella le había encargado que me comprara uno... para regalárselo... y ella sabía de mis miedos... temores... pero también de mi deseo.
Al final... pensamos que lo mejor sería... que me prestara uno de los suyos... para la ocasión... y que mi Amo decidiera... si el que quería... era como ese... o de otra forma y medidas.
Cuando un par semanas antes del encuentro... mi Amo me ordenó... hablar con Abril... para encargarle un látigo... yo no sabía cómo hacer... para eludir el tema.
Mi Amo pensaba... que mi resistencia se debía... a mi temor a los látigos... y cuando me preguntaba... si había hablado con ella... o si le había mandado un mail... me ponía en un compromiso... porque no podía decirle que sí... que llevaba semanas hablando con ella del tema... y tampoco podía decirle que no... que no le había hablado... en los términos que Él me indicaba.
Cuando Abril me lo dio... sentí un nudo en la garganta... era tal y como esperaba que fuera... y por momentos... mi decisión de entregárselo a mi Amo... flaqueaba.
La velada transcurrió... entre risas y bromas... confidencias a media voz... y en voz alta... charlas profundas... y charlas sin fundamento... hasta altas horas de la madrugada.
Amanecía cuando nos metimos... agotados... en la cama.
Mi Amo me hizo acurrucarme entre sus brazos... y deslizó mi mano hasta su sexo... que estaba a medio camino entre... despertar... o dormirse.
Con mis caricias... se fue despertando... endureciéndose.
Su excitación... despierta la mía... pero... aunque su miembro estaba despierto... mi Amo estaba sumergiéndose... en un placentero sopor... que hacía que no me atreviera... a manifestarle mis deseos.
No fue necesario... medio dormido... mi Amo retiró las sábanas que nos cubrían... y bajó mi cabeza hasta su miembro.
Me permitió jugar con él... cosa que no siempre consiente.
Me deleitaba lamiendo... dándole pequeños golpecitos con la lengua... trazando círculos en su capullo... recorriéndola de arriba abajo... tragándola de golpe... cambiando los ritmos.
Su primer gemido... fue la señal para dejar de jugar... y subir y bajar con la boca... ayudándome con la mano... hasta que llegó al orgasmo.
Tragué toda su leche... y lo limpié con esmero con la lengua... antes de tumbarme de nuevo a su lado.
“Uummm, que relajado voy a dormir”... fueron sus últimas palabras.
Besé su boca... le dí las buenas noches... y caí en los brazos de morfeo... sintiendo aún... la humedad de mi sexo... no satisfecho esa noche.
Con mis respetos,
arcilla{MJ57}