Bienvenidos al nuevo curso.
Las
próximas exposiciones de esta galería tienen un nexo común: el protagonismo del
blanco y
negro (B/N) en la imagen. Otra de sus particularidades es que no son autores tan conocidos en el panorama
matrix de la fotografía bdsm, ni siquiera en la erótica. Pese a ello, no tienen nada que envidiar a los más famosos.
El apunte de hoy está dedicado al interesante
Frédéric Fontenoy. Este francés de 45 años nos seduce con su fotografía erótica enseñándonos que el color puede cambiar al sujeto. El blanco y negro es la reducción sobre lo esencial, el elemento erótico. Sus fotos son sutiles, de luz brillante y sombras amables.
No menos destacable son sus escenografías, en las que con la colocación de las modelos y sus posturas consigue moverse ejemplarmente, enfatizando la sensualidad de las escenas. Aquí las imágenes tienen algo de narcisista, un mucho de fetichista, pero sólo es parte de la ilusión. La mirada del
fotógrafo se confunde con la del
voyeur, pero también con la del
Amo, dueño poderoso de la escena.
Espejos, puertas entreabiertas, intuición de miradas en el entresijo de habitaciones decadentes de principios de siglo XX, nos muestran una colección de imágenes dignas del universo de Apollinaire.
Mire, esto es su cuerpo. Humano, demasiado humano. Flor de piel o en carne viva, sus sombríos misterios son incansablemente acosados.
Para terminar, una mención. La fotografía de F. Fontenoy invita a la participación activa como "voyeur", en los detalles de la alcoba, el mobiliario, el deleite en la observación de los cuerpos…Por esta razón, no he podido evitar, autoinvitándome, participar en una de sus imágenes: la última de esta serie. Ahí aparecen unos ojos que no están en la foto original: los míos (es, pues, una fotografía manipulada).
Ahí os lo dejo:
Frédéric Fontenoy, el voyeur decadente. Un magnífico artista del blanco y negro.
ElaNgel "Me penetra como una serpiente y llega hasta el corazón..."
(
Deseo, Peligro)
Nota obvia pero importante: todas las fotografías de este hilo son y pertenecen a sus autores, tal y como establecen los derechos de propiedad intelectual y artística pertinentes. Con su indulgencia, pues.
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