El Juego De Las Campanillas
Acabo de ver un interesante video de Sir_Mad y me ha recordado que en alguna ocasión mi Amo también ha usado esta técnica conmigo. Por una parte muchas veces he servido la cena o el café a los invitados con unas campanillas enganchadas a los pezones para que su tintineo al andar anuncie mi presencia; y, por otra, una vez practicamos el siguiente juego: mi Amo me puso esas mismas campanillas pinzadas en los labios externos y me llevó a pasear un rato por algún gran centro comercial. Él se quedaba a una distancia prudencial viendo el mal trago que yo pasaba cuando la gente se giraba a mi paso atraída por la transaparencia de mi blusa y por el repicar de las campanillas.
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