Spanking+Jengibre+Sodomía = Éxtasis
Doy fe de los resultados del Jengibre. Tuve ocasión de probarlo hace diecisiete años en Londres con una sumisa que me enseñó más que yo a ella. De hecho, la técnica de la dosis en sí ya es todo un aprendizaje. Personalmente, no me agradó demasiado aplicando el jugo en mi pene ya que acabé con un glande colorado como un tomate (lo tengo muy sensible, qué se le va a hacer) pero ella me aseguró que a los hombres les encanta.
La sumisa me sacaba quince años y era ducha en estas lides mientras yo me iniciaba con veinticinco añitos al timón; nunca olvidaré cómo me excitó su reacción cuando el Spanking zapatillero (mi favorito, con suelas finas y gastadas) era un mero accesorio para su verdadero tormento: la necesidad imperiosa de ser penetrada.
Como la norma acordada por mí era la sodomía ya le había calzado un consolador de látex negro mientras la contemplaba retorciendo su más que bien dispuesto trasero con huellas delatoras de la reciente sesión. Qué decir mas que no pude evitar aquella tentación a la que me abandoné sumergiéndome entre sus nalgas en un acoplamiento perfecto e indómito. Cierto es que la sumisa era ya indómita per sé pero esa relación fue irrepetible. El glande como un tomate, ya digo, pero que me quiten lo "bailao". Después de la toma se relajó rápidamente como si no hubiéramos forzado nada.
Un detalle, ella utilizaba el jengibre en forma de ocho tridimensional a modo de chupete y con el extremo exterior bien encajado en un dedal de goma verde de los que se usaban en las oficinas para pasar las hojas de modo que lo podía extraer rápidamente sin que resbalase. Porque, os lo aseguro, si lo utilizáis váis a querer sacarlo rápidamente más tarde o más temprano ;)
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