Hola. He visto como tratas a tu colegiala y me he sentido un poco identificada con ella. Verás, en alguna ocasión mi Amo practica un juego conmigo que recuerda las - por suerte - pretéritas
prácticas de algunos centros escolares; me coloca dos pesados libros en las manos y debo mantener los brazos estirados. A partir de una cuenta atrás de diez minutos cuando no aguanto más y bajo los brazos o suelto los libros hace la resta del tiempo restante y por cada 30 segundos recibo un azote. Ya ves, es un poco la vuelta al cole...
Olga.