Me explico: Ya que se trata de una relación s/m, tal vez fuera propicio que disfrutaras esa, para tí, nueva sensación, con plena intensidad.
No obstante, caso de que no lo deseéis así, te recomiendo el lubricante más natural que existe: tu propio flujo vaginal.
Primero, él deberá utilizar sus manos, empapándolas en tu jugo y, (muy importante), recorriendo el perineo (zona entre vagina y ano), llevar el líquido hasta el orificio anal, para, presionando ligeramente con los dedos, regarlo. Que le dedique tiempo abundante a la tarea. Si tras esto él introduce el miembro en tu sexo y, una vez humedecido el falo, presiona ligeramente el glande contra tus esfínteres, estos, ya relajados y en excitación, cederán fácilmente.
Ya nos contaréis.