Fragmentos del diario cruel de Alice L.
Primer fragmento.
Llamo a su puerta. Sé que él me escucha, pero no dice nada. Se limita a abrir. No puedo tomar el ascensor, me angustia.
Ahora recuerdo, mientras asciendo las escaleras y veo puertas pintadas de diferentes colores, aquella vez cuando era niña y subí en ascensor. Iba a cerrar la puerta y una mano lo impidió, era grande y el dorso tenía mucho pelo negro, las uñas eran amarillas y mal cortadas.
Se metió conmigo en aquel estrecho espacio, y esperó a que yo pulsara el botón de mi piso para también hacerlo él con el de la última planta, pasando su brazo por encima de mi hombro, casi rozándome. Yo estaba de espaldas a la puerta y veía mi reflejo en el espejo que tapaba la parte trasera del ascensor. El se había colocado detrás de mí, y apenas yo alcanzaba a verlo. Como una mancha oscura tras de mis hombros.
Noté una presión en mi espalda. Yo estaba temblando y sin embargo no podía gritar. Sentí el deseo de que desgarrara mi ropa, que me hiciera arrodillarme allí mismo y me atara las manos con el cinturón blanco de cuero de vaca que sujetaba su pantalón.
Ahora ya no recuerdo más, pues cuando pienso en esa escena, de repente, todo se me borra. Sólo termino por recordar el brillo apagado del espejo y mi garganta enrojecida y húmeda.
C2
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