Bueno, bueno, Jehanna, pues ahora ya van dos fantasías pendientes: la del enfermero del psiquiátrico y la de la prisionera a la que sumergen la cabeza en agua. Dos situaciones en que se suma el sexo forzado a situaciones de encierro, donde la cárcel asume una forma matricial, y la matriz se vuelve cepo y además amenaza sexual a la vez que atractivo prohibido.
Y mientras tanto, el pobre ordenador también él sometido a las torturas, quizá inauditas de la tienda...de composturas.
C2
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