Ver Mensaje Individual
Antiguo 16/07/2006, 11:03   #3
CONSUL2
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Ubicación: Madrid
Fecha de Ingreso: Jan 2006
Mensajes: 2.225
Predeterminado Caminos para llegar a Roma

El tema que propone gabymorena ( a través de TUQERIDOJEFE) creo que es nuclear dentro de la temática BDSM que se viene tocando en CS. Por así decirlo: ¿es necesaria la renuncia al Yo como parte de la entrega de la sumisa al Amo?

A esta pregunta se la puede responder de dos maneras (como a casi todo): desde el punto de vista del realismo (nadie, por más que quiera, puede metafísicamente renunciar a su yo, de la misma manera que, aunque te roben el carnet de identidad, no pierdes el número que te pusieron la primera vez) o simbólica, que seguramente es la más enriquecedora, pues es la menos obvia, y la que permitirá más “juego” por parte de los foreros.

Como es perceptible (incluso en CS) casi siempre al final en este terreno aparecen dos escuelas: la que dice, “yo sí quiero mucho a mi amo y me entrego mucho, pero mis juguetes son mis juguetes, eh”, que normalmente es acusada por la otra de egoísta y exhibicionista. Y luego está la de “siempre a los pies de mi Amo, por él vivo y por él desayuno, no existo sin mi Amo, su nombre es mi nombre, etc”, y que también suele ser acusada por la otra escuela de “mística y cuentista”.

Es indudable que estas dos escuelas (que se suelen sacar de vez en cuando los colores) responden a caracteres y evoluciones diferentes, aunque ambas quieran el BDSM (como Marat y Robespierre respondían a dos tendencias casi opuestas, y sin embargo ambos eran revolucionarios).

Los enfrentamientos entre la escuela “mística” y la “realista” (de la que algunas muestras hemos visto en los últimos tiempos) casualmente tienen ciertos paralelos entre las batallas históricas entre los partidarios de la “fe” y la “ciencia” desde el Renacimiento. ¿Necesita la sumisa hacer absoluta entrega de su Yo a su Amo, como una forma de encontrar el Camino en la Esencia del mundo en una especie de ascesis, de la misma forma que la novicia se entrega al servicio del Señor? ¿O es mejor la complicidad y el viaje en libertad hacia unas metas de autorreconocimiento de las necesidades de variantes sexuales y de disfrute erótico?

Lo curioso es que, visto con mirada del siglo XXI, no hay razón de fondo para aquel enfrentamiento entre religión y ciencia, o por lo menos ya no la hay. Hoy día, ya hemos comprendido que fe y razón responden a los dos lados del espejo del ser humano, al que no le basta sólo con la voluntad de acción sino que también necesita el azogue de la ilusión. Seguramente pasa lo mismo con el BDSM, donde las personas que necesitan “más” fe llegará un momento en que comprendan que no están tan lejos de las que defienden tener “más” racionalidad en los actos y viceversa.

El problema y la grandeza de la posmodernidad es que ya sabemos que no podemos agarrarnos a verdades absolutas, y que incluso la ciencia y la razón tienen que ir de la mano de la fe y del ideal para poder caminar (la vieja imagen de los caballos blanco y negro de Platón): la entrega incondicional con la entrega condicional, juntas y cogidas de la mano, a través del espejo de Alicia.

C2
CONSUL2 está desconectado   Responder Citando