Cuarto fragmento
Y Alicia L. escribió el siguiente poema en su diario cruel....
La sombra del dolor
Nunca pensaron los tártaros llegar a las ricas ciudades de Occidente,
y que aquellas mujeres que nunca bebían la leche de las yeguas
se les ofrecieran abriendo las túnicas y mostrando sus pechos.
Alguien había escrito que eran una solución después de todo,
pero para ellas nunca serían guerreros violadores y asesinos,
sino la sombra del dolor que llegaba hasta sus lechos.
Eran aquellos que les atarían violentamente a sus camas de marfil,
para desgarrarles sus cuerpos con látigos de piel y hueso,
y que les cortarían los pezones con cuchillos de hierro de la estepa.
Los tártaros eran el sueño que acariciaban por la tarde,
mientras torturaban con agujas de plata a sus esclavas
y abrían sus sexos mojados bajo las ropas de los sacrificios.
Al fin, un día llegaron los invasores y el silencio
que ellos trajeron ya no fue la trampa de las sirenas,
sino la muerte de las ilusiones traicionadas del corazón.
En la noche de la selva, vigilemos el rugido de nuestros sueños.
C2. Siempre teniendo a mis pies a MC{C2}
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