Cómo ser cyber sumisa y no morir en el intento
O "aventuras y desventuras de una cyber sumisa novata"...
A María la idea de convertirse en cyber sumisa le daba más risa que otra cosa... y encima le parecía lo más fácil del mundo... hasta que empezaron las primeras instrucciones...
- No podía masturbarse y mucho menos correrse hasta que no dispusiera de cam y Él lo autorizara... vale, perfecto, ningún problema, total no iba a ser muy diferente a los innumerables días que no lo hacía... claro que había una pega... Él tenía su teléfono... y dos o tres veces al día la llamaba... y la excitaba. Y por las noches, le hacía leer relatos sobre dominación y escribirle un correo acerca de los que más la habían excitado y por qué... a los dos días ya empezó a suplicarle que la permitiera correrse, a lo que Él invariablemente respondía "quizás te lo permita cuando te vea por cam"... y ella, que siempre se había masturbado las veces que le daba la gana y ahora no podía hacerlo... y que estaba excitada desde que se levantaba hasta que se acostaba... siempre mojada y con el clítoris y los pezones inflamados... se apresuró a comprar una cam.
- Cuando compró la cam y la instaló... se desnudó ante Él, por y para Él... y mostró su cuerpo separada de la cámara... y puso la cam fija en sus pechos... y le enseñó su sexo de todas las formas posible... y cuando se sentó en la silla... solo era consciente de su deseo de complacerle... hasta que al apagar el pc y levantarse de la silla.... la encontró mojada, manchada por sus jugos... y a las tres de la mañana, tuvo que ponerse a limpiarla... eso sí... esa noche podía correrse... ni que decir tiene que a partir de ese día, una toalla mantenía limpio el asiento de la silla.
- Sus primeras “marcas” fueron escribir en sus pechos la palabra “PUTA”, en su tripa “PERRA” y en su sexo “AMO ......”, con un pintalabios rojo... qué erótico... qué imagen... que bonito... y cuando le dijo “esta noche dormirás así”... ummmmmmmm qué suya se sentía... que excitante... qué sensación de sentirse de su propiedad... y qué vergüenza descubrir por la mañana que la pintura está en las sábanas... y que le tocaba lavarlas de nuevo a pesar de que las habías puesto limpias el día anterior... solución: escribir con un rotulador.
- Un día, sin previo aviso, (como suele ser normal), llega el momento de empezar a entrenar el culito... a falta de otra cosa, coges una tacita de aceite para lubricarlo... te pones de pie y de espaldas para que tu Amo vea todo lo que haces... y te pasas los primeros minutos pendiente de que la cam proporcione una buena imagen de tu culo, porque puede pasar que... si te mueves sin querer, te salgas del ángulo justo en el momento más inoportuno y tengas que comenzar de nuevo, y además tienes que estar pendiente de leer en la pantalla las instrucciones, por lo cual, no vendría mal unos ejercicios para desentumecer el cuello o te quedarás mirando para atrás un buen rato. Una vez proyectado el ángulo, mojas tus deditos en aceite y empiezas a lubricar el ano... te vas relajando... y vas metiendo un dedito despacio... una falange... dos falanges y... ups, un submarino que intentas esquivar como buenamente puedes... o lo sacas con disimulo... o te mueres de vergüenza y humillación diciéndole a tu Amo que has encontrado “algo” inesperado... María tuvo suerte y a pesar de tener que aguantar las carcajadas de su Amo, pudo refugiarse en el cuarto de aseo y con las instrucciones que había recibido, hacer una limpieza interna... eso sí, tuvo que repetir la sesión hasta que salió bien... lo malo fue que con los nervios... no había tenido en cuenta que después iba a tener que escribir y que sus deditos estaban llenos de aceite... así que para la siguiente vez, ya tuvo la precaución de tener siempre preparadas unas toallitas húmedas.
- Cuando el culito ya está más o menos “adiestrado”... llega la hora de disfrutar... el Amo está satisfecho y decide premiar a su sumisa... la hace poner de pie... acariciarse... la va excitando con sus palabras... le ordena lubricar su culito y meterse dos deditos mientras sigue acariciándose el clítoris... que se meta también dos dedos en la vagina, ummmmmmmmm... la sesión va subiendo de tono... apenas eres capaz de leer presa de tu propia excitación... todo va sobre ruedas hasta que... pluff... la cam se corta y lees en mayúsculas “PON LA CAM, PUTA”... y tu dices mentalmente... si claro, haber como si tengo dos dedos en el culo y dos en el coño... porque claro... NO PUEDES SACAR LOS DEDOS SIN LA ORDEN DE TU AMO... y si puedes... aún no lo sabes y el temor al castigo pesa más que los fallos informáticos... y justo ahí... es cuando la sumisa demuestra sus dotes de contorsionista para mover el ratón hasta el sitio adecuado y dar al enter con el codo... toda una proeza, creedme, que te manda la líbido a donde yo os diga... ante el descojono de tu Amo si tienes la suerte de que tenga un gran sentido del humor.
- Y la casa para ti sola durante tres horas... tu Amo que se conecta con tiempo de sobra... y empiezas la sesión... sesión que transcurre plácidamente... las gomas en los pechos, pinzas... cera... está resultando genial... y después de ni se sabe los días... estás a punto de correrte como una posesa... y suena el timbre... y pensando que tu hija regresa antes de hora... apagas la vela precipitadamente, te vas poniendo una bata que siempre dejas a mano para las “incidencias”, escondes todos los juguetes donde buenamente puedes y mientras te diriges a abrir la puerta te vas quitando las gomas, las pinzas, la cera.... te vas acordando de la madre que parió a tu hija (que eres tú mismamente)... coges el telefonillo y preguntan “¿está Juan?”... ¿Juan?... ni Juan ni Pepe ni lexes... haga ud. el favor de informarse donde va antes llamar.
Y es que con la cybersumisión pueden pasar esas cosas... y muchas más que seguramente me he dejado en las teclas... y a ti... ¿qué cosas te han pasado?.
Con mis respetos,
arcilla
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