Quinto fragmento Yo no soy un historiador de las religiones. Yo voy a hacer una religión de ti. De ella, yo seré el chamán y el sumo sacerdote. Sólo tú sabrás, entre todos, que yo, tu creador, no podré creer en ti.
Esas fueron sus palabras, mientras atada sobre la cama me estaba afeitando el sexo. Había sido su primera orden. El me iba a introducir en el BDSM. Yo me había admitido, a mí misma, por fin, diferente.
El sabía que el dolor me gustaba, hacía vibrar mis músculos, producía cantos en mis oídos. A cada golpe con sus manos desnudas respondía mi cabeza inclinándose, reposando en su brazo, como los árboles bajo una tormenta. También yo estaba bajo la lluvia: las nubes que él hacía descargar desde mi interior.
Quería que me obligara a acallar mis gemidos, que me amenazara con nuevos castigos, que rompiera mi armadura, y que me enseñara que yo era una perra sucia a la que había que castigar.
Ahora que le veo muerto, rodeado de unos familiares que nada saben de su secreto, ahora sé por qué me eligió a mi.
C2. Siempre teniendo a mis pies a MC{C2} |