Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: mexico Fecha de Ingreso: May 2006
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| uys
Asi lo vivi
La perrita estaba de visita en casa de una amiga sumisa y recibió la llamada de su Amo, con esa voz que la hace estremecer por dentro y por fuera le dice: perrita nuestra amiga tiene un plug nuevo guardado, pideselo y usando lubricante quiero que lo guardes en tu culito, la perrita muy obediente va y pide el plug y entra al aseo, es la primera vez que usará un plug, siente esa urgencia dentro por usarlo y pone lubricante suficiente y guarda el plug, parece que el plug fue hecho para estar ahí guardado, en cuanto lo siente dentro, siente ese estremecimiento, esas contracciones en la colita que le piden de rienda suelta al placer y se corra. Sale del aseo y le llama a su Amo: Mi Señor, mi Señor, su Amo que la conoce mejor que ella misma le dice muy serio: A que mi perrita ya quiere correrse verdad? Eres una putita perrita mía, pero no, no te vas a correr. EL exceso de lubricante comienza a hacer su efecto y el plug insiste en salirse, El le da instrucciones para que pida una cuerda y haciéndose una tanga con ella evite que el plug se salga de su lugar.
No se cuanto tiempo ha pasado, parece eterno, su Amo va por ella y en cuanto lo ve, su urgencia de correrse crece más y le ve con mirada suplicante, el al oído le dice: ya se ya se perrita Mía que te mueres por correrte, si es que eres muy puta, pero no, tu Amo no desea que te corras, eso tendrá que esperar que tu Amo desea usarte.
Y la lleva en el auto, haciendo como que frena, como que brinca, en cada brinco del auto solo acierta a dirigir su mirada suplicante a su Amo, quien va de lo más tranquilo, pero con esa mirada y esa sonrisa de Amo malo que lo hace tan adorable, ella siente la urgencia física, pero también siente esa urgencia por obedecer, por complacerlo y a pesar de esa necesidad interna de correrse, se abstiene. El camino es tormentoso, largo largo, la lleva a casa y le ordena suba a ponerse unas bragas que la llevará al sex shop, la perrita creía que se terminaría el tormento que llegarían a casa y la usaría, pero su Amo tiene otros planes y continua el tormento, ese tormento de tener hambre, de sentir como el cuerpo pide a gritos ser saciado y detenerlo, contenerlo.
Continúan la ida en auto, llegan a un centro comercial, donde su hermanita se les une, ella se le acerca y al oído se queja del Amo malo, pero ella tampoco puede hacer nada, entran al sex shop (en otra ocasión hablaremos de la vergonzosa visita al sex shop) salen de ahí con un regalo extra que le ha hecho su hermanita. Su Amo de pronto detiene el auto y le dice, a que Mi perrita desea estrenar su regalo, anda putita mía guarda el regalo de tu hermanita en el coño, ufffffffff cuanto trabajo para guardar las bolas chinas, guardarlas y no correrse, y continua el paseo, ella le ve a El de reojo, esperando compasión, que de pronto le diga, anda perra Mía córrete, pero el Amo solo sonríe maliciosamente, cuanto está disfrutando del tormento de su perrita.
Comer, van a comer, pero cuan difícil es para la perrita comer sintiéndose tan llena por dentro, sintiendo las contracciones de la colita y del coño y el paseo continua, cuanta urgencia de llegar a casa, cuanta necesidad de llegar.
Por fin después de no se cuanto tiempo, llegan a casa, ella no sabe que sucederá, que pasará, El le ordena sacar las bolas chinas SIN CORRERTE PUTITA, y la hace apoyarse sobre la mesa, queda expuesto su culo, su sexo, piernas abiertas, con todo su cuerpo palpitando. El de pronto saca unas pinzas, con una cuerda cada una, pinzas metálicas, que susto que nunca las has probado, y las coloca en los pezones, hoy perrita Mía te usaré, serás mi jamelga, podré tomar las cuerdas y jalarte para guiarte.
La hace acomodarse en el sofá, con la cola bien parada, ofreciéndosela, ábrete puta que tu Amo te usará que tu Amo te enculará.
Cuanta emoción, el corazón parece salirse de ella, las pinzas duelen, pero la excitación y el deseo que ella siente es mucho mayor que ese dolor, ahí está dispuesta a merced de su Amo, con esa tremenda necesidad de El.
Y de pronto lo siente dentro, dentro de ella, no puede evitar gemir, gritar y casi de inmediato suplicar, suplicar por correrse, Su Amo la está enculando, y la perrita siente un placer enorme, indescriptible, no puede contenerse, no puede parar de correrse, grita, aúlla, clava las uñas en el sofá, han sido meses soñado, soñando con ser usada por El, imaginando como sería, que sentiría, pero ninguno de sus sueños se parece a la realidad, ninguno de sus sueños estaba lleno de todo el placer que siente ahora, El Amo jala las cuerdas de las pinzas, recordándole que es su perra, su jamelga, su puta, y el placer no para, hasta que llega el momento de comenzar a suplicar, ya no aguanta más, mi Seño mi Seño se lo suplicó, ya no puedo más, a ella le parece que han pasado muchos minutos, que la enculadá ha sido larguísima, su Amo se conduele un poquito de ella y le da el regalo de su lechecita, la baña por dentro, ella siente el calor de su Amo, el placer de su Amo, y cuando El la deja, solo acierta a apretar el culo, no desea se derrame una sola gota del placer de su Amo, de la lechecita que la alimenta.
Y ahora está ahí a sus pies, viéndole arrobada, sin poder siquiera hablar, la primera vez que ha sido usada por su Amo ha sido maravillosa, sin palabras, la ha dejado no solo exhausta físicamente, sino con esa plenitud emocional que no permite hablar, solo mirarle y besar sus pies.
Gracias mi Señor, por darme el regalo de ser usada por usted, por permitirme convertirme en su objeto de placer.
piel{DR}
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