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Antiguo 17/08/2006, 14:44   #22
Domjulian
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Feb 2006
Mensajes: 172
Predeterminado Y ahora voy con Karmen

Lo primero, bienvenida. Y lo segundo, un pequeño (a ver si es verdad, que luego me enrollo un montón) comentario sobre lo que preguntas.
tal como yo lo entiendo y lo practico (cuando puedo, claro) lo que me gusta de una sumisa es precisamente eso, que sea sumisa. Es decir que, de entrada, su máxima aspiración sea complacerme, con independencia de lo que pueda llegar a pedirle. Esa sensación de dominio es lo que, en general, me parece que satisface a los amos. A mí, por lo menos, así es. Luego hay todos los matices que quieras: acuerdos, pactos, límites... Todo eso surge de la comunicación, de la complicidad y el conocimiento mútuo entre amo y sumisa, que como estás viendo, resultan indispensables. Escribía hace poco, que el amo debe ser, en cierto modo, como el Rey de El Principito: tener poder absoluto sobre la sumisa, pero sabiendo qué y cuándo debe ordenar. El Rey de esa joya literaria de Antoine de Saint-Exupéry mandaba sobre el sol; podía ordenarle que saliera y que se ocultara a voluntad, cuando él quería. Y el sol siempre, siempre, le obedecía. Lógicamente, explicaba tal personaje a El Principito, sé muy bien cuándo debo dar tales órdenes y no se me ocurre ordenarle que se oculte sino al ocaso, ni que salga en otro momento que no sea el amanecer...
Creo que el ejemplo es bueno y no necesita mucha más explicación.
Luego, cuando la sumisa ha cumplido, recibirá todo el cariño y las atenciones que merece. Y en cuanto a los castigos físicos, solo son un indicador más de su entrega y dedicación al amo. Sufrir no solo humillación o control, sino también dolor físico para satisfacer al amo puede ser una de las reglas de la sumisa (o sumiso, claro...). Y el amo experimenta placer contemplando y/o inflingiendo ese dolor, no tanto por sadismo, sino por ser una prueba irrefutable de entrega. Hacer algo que no te gusta, que te desagrada, que te duele incluso, solo para complacer a tu señor proporciona a éste un placer que cala todas las células de su ser, y esa satisfacción del amo es, a su vez, la satisfacción de la sumisa, como explica magníficamente gabysumisa en su ejemplo de lamer los pies o los zapatos. A mí, al contrario de lo que comenta Ildefonso, sí me gusta ver llorar a una sumisa, por eso las prefiero no demasiado "duras", para no tener que inflingir un castigo muy severo (que no me gustan) a fin de obtener sus lágrimas. Y las "lágrimas negras" me encantan. Es un símbolo de que esa mujer ha sobrepasado el umbral de lo que le apetece, para entrar de lleno en lo que le apetece a su amo. Y hay pocas muestras de cariño y/o dedicación más evidentes y gratificantes para alguien como nosotros.
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