
Al dia siguiente...
Vamos a tener que volver a tratar tu educación”… ¿Qué quería decir? Supuso que era un tema que ya habían tratado antes, pero no comprendía qué implicaba eso. Además no recordaba haberse comportado de forma más educada en su vida… tampoco recordaba su nombre, era cierto, pero de todos modos creía haber sido más educado de lo necesario con esa mujer tan arisca y pretenciosa. “No tardes, te estamos esperando”… decidió que esa parte de la frase tenía más urgencia, así que recogió sobre la bandeja las piezas del juego de té y las llevó a la cocina. Cerró la puerta y empezó a limpiarlas.
Le pareció recordar una ocasión en que fregaba los platos. Recordaba unos guantes, un delantal y también un cómodo estropajo unido a una esponja… ahora se encontraba con el torso y los muslos salpicados de agua caliente y las manos desnudas manejando un basto estropajo muy gastado… y le pareció agradable.Empezó a fregar la cucharilla y ésta hizo rebotar el agua, salpicando ya no sólo sus muslos sino también su vientre, su torso y su sexo.
Recogió un trapo del gancho de la pared y lo usó para secarse el vientre y los muslos, pero cuando empezó a secarse el torso descubrió que el derecho, aquél que había recibido antes el pellizco, estaba mucho más sensible. La basta tela del paño, que había ignorado a su paso por el pecho izquierdo, resultaba ahora dolorosa a este lado,y el olor del paño le evocaba un sabor parecido en su boca Lo tocó con su mano libre y la mera rozadura le resultó más placentera de lo que creía. Sin saber por qué cerró los dedos pulgar y corazón en torno a ese pezón erecto y empezó a frotarlos entre ellos… la sensación era abrumadoramente agradable. La mano derecha llevó lentamente el paño a sus muslos pero cuando llegó a su sexo lo encontró duro,caliente y unas gotas de humedad perlaban su glande, estaba excitado como un burro,los testiculos los sentía llenos a punto de explotar.Utilizó su mano izquierda, pues era zurdo, para aliviar su sexo mediante movimientos circulares de su mano en su prepucio, le encantaba masturbarse de esa forma, vueltas y mas vueltas sobre su prepucio como regodeandose en su placer . Tuvo que apoyarse de espaldas en el mármol. El frío de la piedra le resultó agradable cuando pasó a sus nalgas, y apretó un poco más los dedos de su mano izquierda. Notaba el calor que desprendían sus brazos, su vientre, sus muslos; Los gemidos escapaban de su boca sin que pudiera evitarlo yt al vez deseaba que esa Señora pretenciosa le encontrara así msturbandose en la cocina entre los cacharros, como un sirviente desobediente . La idea de que podia ser descubierto masturbándose, le produjo una sensación de pánico y de morbosidad que hizo que se corriera en un espasmo rápido en el paño de la cocina .