Relato ficticio VI parte
La puerta de la cocina se entreabrió, dejando paso a un gato joven y lustroso,de andares majestuosos, que al ver al hombre desnudo, le maulló insistentemente.
La presencia de ese gato,seguramente propiedad de una de las mujeres de esa casa, le hizo recordar la voz enérgica, sensual y llena de ironia,ordenándole que asistiera raudo y veloz ante la presencia de las Damas.
En efecto, la Señora y Lady Crin, estaban comentando que su tardanza injustificable no podía ser tolerada de modo alguno.
El sirviente desnudo,atravesó la gran cocina, y se enconcontró ante un pasillo,que la Señora habia recorrido con anterioridad. No corria, volaba por el largo pasillo, sus pies eran alas, su ansiedad mucha,su miedo mas, pero en ningun momento se planteó salir por la puerta de entrada,que se encontraba abierta de par en par claro que su desnudez podia haberle impedido salir, huir de esa casa,aún y así ni siquiera se lo planteó
Llegó al final del largo pasillo donde vislumbró en el quicio a Lady Crin y a su invitada la Dama de Rojo, en su cara se reflejaba una sonrisa de satisfacción premeditada. Ambas mujeres charlaban amigablemente cuando le vieron aparecer. Lady Crin se dirigió a su invitada diciendole:
-Apreciada amiga, has visto tu alguna vez un perro corriendo a dos patas ?
-Jjajaj pues noooo apreciada Lady, jamás lo habia visto, creo que es un perrito que no se le ha enseñado lo más básico.
-Eso pensaba yo-replicó Lady Crin-Creo que necesita de un correctivo severo.
De la cara del muchacho desapareció la sonrisa que llevaba pintada y sus ojos, saltaban de una Ama a otra con cierta inquietud.
Lady Crin llamó a su esclavo de confianza, quien acudió encantado a sus pies.
- Esclavo ponle a este perro, el collar de castigo y la trailla, para que se vaya situando y adiestramelo...
Como si ya lo supiese el esclavo no tardó en cerrarle fuertemente el collar de pinchos con base triangular que se ajustaba hasta el esternón, y al mismo tiempo al ponerle la correa, le obligó a postrarse a cuatro patas.