Creo, estimado B&W, que todavía no te di las gracias por tu oferta de apoyo en otro hilo a mis materialismos, jeje. Pues bien, al ver tu elogio de la lefa, y al hallar Karla la magistral fórmula gastronómica que cita ("albóndigas en salsa de lefa"), pues pensé que nada mejor que, hablando de la entrega espiritual, copiaros esta receta gastronómica (que está en un blog denominado "lametonesde amor").
CONSUL2
Siempre teniendo a mis pies a MilCandados{C2}
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El otro día cené con unos amigos de la industria del porno, y me sorprendieron con este suculento segundo plato. Según me contaron, el secreto está en freir poco las albóndigas, para no reducir el sabor de la lefa. Si la eyaculación es pobre, se puede batir el semen con crema agria. La salsa no hay que servirla muy caliente, porque hay peligro de matar los espermatozoides y se puede llegar a cortar el esperma.
Lo primero que resalta del plato es la viscosidad de la salsa. Si se parte cada albóndiga en semicírculos más o menos idénticos, un hilo de salsa ondeará de la carne, bailando el pulso del comensal.
El sabor no es en sí desagradable. Lo que lo es un poco más es la inmiscibilidad de salsa y carne. Puede llegar a parecer que se están masticando dos bolos alimenticios distintos. Pero el sabor que queda en el paladar tras la deglución es ligeramente seco, pasado por un tamiz agridulce.
Nunca me había tragado la lefa de otro, así que no puedo cotejar la frescura del esperma en su presentación final. Sí me he tragado el mío, pero hace tanto tiempo que he olvidado el sabor.
No es aconsejable mojar pan en la salsa, ya que la pasta resultante tampoco llega a ser completamente homogénea. Lo más indicado puede ser servir la salsa aparte, y mojar en ella las albóndigas.
Eso sí, no quiero ni imaginar cómo la tiene que salir este plato a Peter North".