Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: La Coruña Fecha de Ingreso: May 2006
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| De Viaje...
Preparó su maleta con todo el cuidado del mundo, empezaba el viaje que tanto habia deseado y quería todo perfecto, su Amo le habia pedido que estuviera tranquila, -los nervios no conducen más que a errores- parecía que le estaba oyendo, su voz estaba esculpida en su cerebro, parecerá algo nimio, pero una voz consigue hipnotizar, obedecer, someter, también una voz calma, arrulla, tranquiliza....
El día anterior y por escrito había recibido sus órdenes, claras y concisas para este viaje de encuentro. -Prepara tu maleta, en ella debes poner 3 braguitas negras, un sujetador negro, dos vestidos escotados y largos, una falda amplia y camisa, dos chales finos, sandalias abiertas, útiles de aseo, tu collar de perra con la correa y la vara nueva de cuero que tenemos que estrenar...-
También había instrucciones sobre la ropa que debía llevar. -Quiero que te vistas para matar, putita hermosa, deberás llevar las uñas de tus pies pintadas de rojo y los labios del mismo color, te quiero ver provocativa, que todos los machos de la manada te miren, te deseen, pero ojo, que no te toquen ni un pelo, ponte la falda blanca de lino y esa camisa semitransparente, ven sin bragas, con el huevo vibrador metido en tu coño y una cuerda que rodee tu cintura y parta tu sexo en dos, apretándolo, el huevo lo debes hacer vibrar cada 15 minutos, el sujetador lo llevarás puesto, pero por debajo de las tetas, quiero que se trasparenten tus pezones hermosos, si te mira algún hombre, le devolverás la mirada de frente, a los ojos, pero no permitirás que te toquen, y si te hablan no contestes, sólo puedes decir “si” si te preguntan si eres una zorra, pero aunque contestes, no permitas bajo ningún concepto que nadie te toque-
Todo eso era difícil de cumplir, el viaje, suponía unas dos horas de espera en el aeropuerto, más otras dos horas de viaje en avión, más otra media hora aproximadamente entre la llegada y la recogida del equipaje, se arriesgaba a que cualquier hombre se pusiera pesado, a diario en los vuelos regulares, lo que abundan precisamente son hombres que viajan por negocios, con lo cual sería ardua tarea el esquivarles.
Avisó a un taxi para ir al aeropuerto, al salir del portal, notó la mirada del hombre taladrándola, cogió su maleta con media sonrisa y le abrió la puerta, el olor ácido de su sudor, le dio asco, su mirada babosa imprimió ese momento de un presentimiento de que aquel viaje iba a ser más complicado de lo que creía.
Llegó al mostrador de facturación y los ojos de la auxiliar se clavaron en sus pezones, claramente ella le insinuaba que se le notaban, pero cogió su tarjeta de embarque y se fue directa al control de seguridad, cuando estaba a punto de pasarlo, recordó que llevaba puesto su huevo vibrador, ¡¡demasiado tarde!! Ya estaba con su bolso en la cinta y atravesando el arco que por supuesto empezó a pitar, una guardia de seguridad se acercó a ella, sus mejillas empezaron a enrojecer intentando buscar una explicación, pero la chica la miraba sorprendida cuando al acercar a su sexo el detector, este pitaba, finalmente consiguió convencerla de que era un dispositivo intrauterino y la dejaron pasar, no sin antes hacerle pasar la mayor vergüenza de su vida...
Bajó directamente a la cafetería, le quedaban casi dos horas de espera, al sentarse con su café y una revista, notó cómo dos hombres trajeados la miraban desde la mesa de al lado, ella como le ordenó su Amo, les devolvió la mirada directa a los ojos, tras unos minutos empezaron a hablarle, ella callada como una muerta, pues no podía contestar más que a la pregunta pactada. -¿Le apetece otro café señorita? ¿o quizás deberíamos llamarla señora? ¿no contesta? Sólo queremos ser amables....-
Poco a poco se iban impacientando, pues ella les miraba pero no les contestaba, al cabo de un rato decidió ir al baño, más que nada para despistarles, y para secar un poco su sexo, que con la vibración cada 15 minutos, estaba más que húmedo, no se dio cuenta, que uno de ellos la seguía, al doblar el pasillo y entrar en el hall de los lavabos, él la agarró por el brazo y la empujó al baño de los minusválidos, fue tan rápido que apenas tuvo tiempo de reaccionar, ella le dijo que se fuera, pero el hombre la acorraló contra la pared y le susurró al oído. – ¿Vas provocando por ahí de esa manera y te extrañas de que te pase esto?-
Ella guardó silencio. – ¿Acaso no te das cuenta que pareces una zorra? ¿o es que lo eres...zorrita?-
El mundo se le cayó encima, él había pronunciado la palabra fatídica, era un hombre joven y fuerte, pero desagradable para ella, su aliento olía a alcohol y a ella no le quedó más remedio que contestar “si, lo soy” se desató la ira de los dioses y apresuradamente le levantó la falda y tocó su sexo. –¡¡Perra guarra, llevas una cuerda aquí atada!!- Ella levantó su rodilla y con todas sus fuerzas le dio allá donde los hombres se duelen, salió zumbando del baño y corrió a sentarse cerca de la puerta de embarque, donde nadie la viese demasiado, el viaje transcurrió con miradas y guiños inesperados, pero ella procuró pasar inadvertida, pensó que todo esto había sido una trampa de su Amo, pues era imposible que no le pasara algo así, yendo vestida de esa manera.
Al llegar a su destino, recogió su maleta y salió con su mejor sonrisa a ver a su Amo, allí estaba esperándola, sus ojos leían en ella como en un libro abierto. -¿Que te ha pasado mi perra hermosa? Vienes desencajada, jajaja-
Ella no sabía que decir, empezó a hablar pero él la mandó callar. -Dame el mando del huevo putita mía-
Durante el trayecto hasta la casa, él fue jugando con las vibraciones, lo ponía en marcha y lo paraba a su antojo, riéndose de ella y de sus estremecimientos. -No te corras perra mía, sabes que para eso debes pedir permiso- Ya en casa, ella se sentó a sus pies y empezó a relatarle lo que había pasado. -¿No te dije que nadie te tocara? ¡¡Maldita puta caliente estás hecha!! recibirás tu castigo...desnúdate-
Bajando su cabeza lloró despacito por no haber podido cumplir sus órdenes, desnuda y tumbada, Él le vendó los ojos y la ató a las 4 esquinas de la cama, hoy por primera vez probaría la vara, no lo sabía y el primer latigazo le dolió como nada en el mundo, le obligó a ir contando cada uno de ellos, que cada vez eran más dolorosos, al final, el dolor le impedía retener sus fluidos y sin querer se hizo pis, se le escapó sin darse cuenta, cuando el Amo lo vio, una sonora carcajada llenó la habitación. -¿Con que esas tenemos zorra? Vas a probar de nuevo lo que más te “gusta”-
Esta última palabra dicha con retintín le hizo temblar no se sabe si de placer o temor, sin quitar la venda de sus ojos, notó cómo algo se introducía en su ano y un líquido entraba hasta lo más profundo, él introdujo hasta dos litros de agua templada en su intestino, la desató y mientras esperaba los efectos de la lavativa le hizo a su Amo la mejor (según él) mamada de su vida, su barriga se estremecía a cada momento, pero debía aguantar diez minutos, ni uno menos, si no lo hacía sería una cadena de castigos que no quería soportar, casi cumplido el tiempo, él le colocó unas pinzas en los pezones, que unidos a una pequeña cadena, la arrastraron hasta el baño de la mano de su Amo, esa humillación tremenda de ser observada por Él, hizo que se sintiera más suya si cabe, más excitada y caliente, sabía que realmente le pertenecía hasta lo más íntimo de su persona, sabía desde ese momento, que era absolutamente suya.
ofelia{D}
Última edición por Contraste; 06/09/2006 a las 19:07
Razón: modificacion a peticion de la autora.
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