Una kedada en una casa rural, grande, espaciosa, con arbolado, y discreta, muy discreta a las miradas ajenas sería una excelente idea, y una maravillosa experiéncia.
Con cocina, claro, y creo que los amos estaríamos dispuestos a ayudar o incluso a no dejar entrar en la cocina a las sumisas... ja ja ja... ¿Alguien se anima?
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