oliva, en la tierra de nadie, ese lugar fronterizo, se suceden encuentros, dramas y caminos que una, empujada o no a ello, emprende con libertad y deseos de realización. Una no está en tierra de nadie porque haya acomodado ya sus sueños a una cotidianidad con rostro y cuerpo.
Es injusto que ambos rechacéis una carta que no existe sino en el cuadro de vermeer. Mi relato no es una carta, y mucho menos una carta de amor.
Escribiré una para atraeros a ambos sin reservas pero será después de que hayamos olvidado esto. Escribiré una carta donde vosotros, destinatarios improbables de una carta de amor improbable, seáis cautivos de una ficción posible.
Gracias por vuestra compañía. Esta mañana la he disfrutado con Leo Delibes
besos
Taarna
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