Ver Mensaje Individual
Antiguo 19/09/2006, 07:49   #1
ildefonso
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Ubicación: madrid
Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 753
Predeterminado Rosario, mi mujer-perra

Este relato, o pequeña saga, porque hoy no podré contarlo todo, es la historia de una mujer, contada a través de mis vivencia con ella.
Pensareis que soy indiscreto y la robo su intimidad para mostrarla aquí. No, ella me lo ha pedido, y ha insistido a pesar de mi oposición.
Quiere que la muestre en toda su crudeza, sin ambages, solo con los mínimos matices para no ser reconocida. Lo considera una catarsis necesaria apara ella.
Cree tan ciegamente en mi, como una autentica perra en su amo, que me considera capaz de presentar aquí su historia, que tiene, como todas luces y sombras, bajezas y grandezas, si bien en su caso, vividas con gran exaltación.
Yo no creo que sea capaz de haceros sentir lo que experimento cuando hablo con ella. Pero voy a intentarlo.
Es Rosario, naturalmente no es su nombre, es el nombre que yo le he puesto a mi perra, a mi mujer-perra, y al que responde cuando la llamo.
Se añadió a mi mesenger, para hacerme un comentario sobre un video, pero, ahora, creo que eso fue solo un pretexto, se acerco a mi, tal como lo veo desde la perspectiva de unos pocos meses hablando con ella, como una gran perra apaleada, herida y humillada buscando...
Es una magnifica mujer, al menos con mis cánones estéticos, rotunda. Ella dice que le sobran unos kilos y que no esta conforme con su cuerpo, pero eso es solo parte de su insatisfacción, de su necesidad de catarsis. El pelo, muy negro, enmarca una cara siempre ligeramente triste, pero que se ilumina cuando la ordeno sonreír.
Si me hubiera dejado llevar por el primer impulso no habría llegado a conocerla. Veréis; recién conectados, apenas después del imprescindible saludo, ella, sin avisarme, conecto su cámara y me mostró sus tetas, llenas de moretones. A mi no me gusta usar la cam, casi nada, prefiero las ventajas de la imaginación, solo en casos imprescindibles, pido ver a la persona con quien hablo. Cuando temo que puede no ser cierto que esa persona sea quien se anuncia, ya me entendéis...
Pues me quede asombrado viéndola, me mostraba sus tetas, yo diría que sin ningún pudor, orgullosa de enseñarme los cardenales que las cubrían, si orgullosa, muy orgullosa, pero sin embargo, luego lo he sabido, sintiéndose insatisfecha con ellas, humillada, son palabras suyas, por su forma, por su tamaño, cuando en realidad son, no se si decir perfectas, pero si acorde con toda ella, rotundas como ella lo es.
Tan asombrado quede, que apenas prestaba atención a lo que me decía: que las tenia así desde hacia uno días, que su compañero, su esposo, las había golpeado y mordido, que se sentía orgulloso de sus marcas, que la gustaría que no desaparecieran...
En fin, esos comentarios, para mi ininteligibles, junto con la violación de mi intimidad, así fue como considere en ese momento sus imágenes, llegadas prácticamente sin aviso... Pues pensé habérmelas con alguna, poco menos que maniaca. En aquel momento yo, recién acababa de estrenar el mesenger, mejor dicho, para ser correcto, el dialogo por Internet, e ignoraba con que facilidad hablamos ante el ordenador, como antes se hablaba en el confesionario. Así que me quede bastante tocado, y estaba buscando alguna forma de interrumpir la conversación sin ser grosero. Gracias a que continué hablando, lo que en un principio fue confusión se ha ido convirtiendo con el paso de lo días en comprensión, admiración, compasión y cariño.
Pero basta de preámbulos.

Última edición por ildefonso; 19/09/2006 a las 07:53
ildefonso está desconectado   Responder Citando