Tema: cafiche
Ver Mensaje Individual
Antiguo 22/09/2006, 20:14   #7
ildefonso
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Ubicación: madrid
Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 753
Predeterminado version alternativa de cafiche

He oido quejas de como acaba en la version anterior la pobre Irisa, seguramente muerta de neumonia. Pero asi era la vida, dura y cruel. Me piden una continuacion, pero no me parece bien que se cure casi milagrosamente para endulzar la historia y poder continuarla.
En vez de esto, la he modificado, a partir de la boda, en una version mucho mas morbosa y de varios capitulos, pero os advierto que el final tambien sera duro, es ley de vida.


Después de la bendición del rabino, que se ha celebrado en la intimidad, han hecho una comida rápida, porque tienen que llegar en un carro hasta el pueblo cercano a coger el tren, e ir a dormir a Viena, desde donde continuaran hasta Marsella.
Cuando llegan a Viena, bajan del tren y cruzan la plaza, hasta un hotel. Irisa va junto a Mikel. Él lleva la maleta y un saco de viaje. Ella ligeramente detrás, asombrada de la seguridad con que se mueve en la ciudad que hasta hoy era mítica para ella, la capital del imperio. Le admira, Mikel, es mas alto que ningún joven que conozca, su pelo moreno, largo en el cuello y ligeramente ondulado, Mira desde los hombros erguidos, la espalda ancha se estrecha en la cintura y las nalgas...
Sin darse cuenta están junto al mostrador, le dan la llave.
La guía hasta el primer piso, un pasillo, abre una puerta, entra, la invita a pasar, deja la maleta en el suelo y la bolsa en una silla.
“No deshagas la maleta, coge solo lo imprescindible”. “Mañana salimos temprano”. “Voy a encargar la cena, subo enseguida”
Queda sola, aturdida, finalmente abre la bolsa de viaje y saca un camisón bordado. Es blanco, transparente en el centro. de seda muy fina. Saca también una cajita con los imprescindibles útiles de aseo.
En un rincón de la habitación hay un lavabo. Deja la caja sobre la repisa, bajo el espejo. Al volverse entrevé entre las cortinas mal cerradas las luces de la ciudad, las abre un poco mas y queda mirando, admirada de que esta mañana no conociera mas que su aldea y el pueblo cercano.
Piensa en las horas de tren, atravesando los interminables pólder húngaros. Las ha vivido en un instante, despierta, apoyada sobre el pecho de su marido, adormilado, pero con su brazo en el hombro. Protegida por el.
Antes de que se de cuenta, se abre la puerta. Gira sobresaltada. "¿No has sacado todavía las cosas?", "Bueno, déjalo así, bajamos a cenar".
Encantada de sentir su autoridad, le sigue sin echar de menos que la guié con el brazo. Va tras él insensible, bajan al comedor, no siente lo que le sirven, esta hablándole sin que entienda nada, solo le mira.
Sin notarlo han acabado de cenar, la coge del brazo, ayudándole a alzarse de la silla, vuelve a caminar como sonámbula, tras él, hasta la habitación.
Mikel se sienta en la cama, coge el camisón que ella había dejado y juega con la fina tela entre sus manos. “¿Quieres ir al retrete?, esta al final del pasillo”. Ella cae en la cuenta de que ha estado reprimiéndose durante mucho rato. Sin atreverse a decírselo, asiente con la cabeza, él le abre la puerta y señala el final del pasillo, no se atreve a avanzar. En seguida se encuentra sola, se vuelve y le mira aterrada. Mikel se encoge de hombros, la coge del brazo, sin rudeza, pero sin ternura y la guía hasta la puerta, abre, "estate tranquila, yo te espero", la empuja por el talle y cierra la puerta tras ella, el queda en al pasillo, indiferente.
Pasa un rato, ella sale, ruborizada, con la vista baja, él vuelve a la habitación, le sigue con la vista baja, y entra detrás, cierra la puerta. Mikel se sienta en una pequeña descalzadora. Irisa se decide a levantar la vista, le mira, sentado en aquel pequeño sillón aun le parece mas grande. Se siente a medias protegida y a medias amenazada. Que diferente de cuando le veía en la protección de su casa.
Él la habla, a vuelto a coger al pasar el fino camisón. "Es muy bonito",
"Póntelo", ella mira hacia todos los lados, ni un rincón donde él no pueda verla, recuerda consejos de su madre, comentarios con las amigas, no se mueve, le mira boquiabierta.
Su rubor es una mezcla de miedo, vergüenza y deseo. Sabe instintivamente lo que ha de hacer. Lo hace a su manera...se vuelve hacia el rincón más oscuro y empieza a desnudarse. Mikel mira fijamente, pero su ojos revelan indiferencia, solo cuando, ya casi desnuda, se inclina para sacarse de los pies la braga, resaltando las nalgas blancas, mostrando la sombra del vello negro al inclinarse, hay un destello de atención en sus ojos.
Irisa se mete el camisón por la cabeza, le deja caer y se vuelve, destaca sobre la blancura de la tela, el rosa de su cuello y el rojo intenso de su cara.
"Ven, acércate", "mas cerca", "deja que te pueda tocar". Ella se acerca, despacio. Algo en su cabeza la esta diciendo que no es así, no es esto lo que esperaba, pero el esta tan seguro...
La tiene entre sus piernas, ella con la mirada baja, se cruza con sus ojos. No se atreve a desviar la vista, siente sus manos en las piernas,
sobre las rodillas, suben despacio, quemándola, por debajo del camisón, las siente en los muslos, llegan a las caderas.
El camisón se ha levantado, lo nota, el borde la roza el sexo.
En ese momento ella está inundada de sensaciones. Siente el deseo mas feroz que jamás a experimentado..su mente, su cuerpo, su sexo,,,todo es de él. Espera que no se detenga, que le muestre aquello que ansía conocer.
La gira con las manos, ella se deja hacer, le siente a su espalda. Nota de nuevo sus manos que bajan hasta las nalgas, las amasan, no hay rudeza, ni ternura, solo autoridad, Ella lo siente, su instinto le dice que algo es diferente, pero ya esta desecha en sus manos, algo dentro no puede parar. Nota que las manos están en su sexo
La atrae hacia el, esta apoyando las nalgas en su cara, desconcertada, ardiendo. La separa, la obliga a girarse de nuevo.
No se atreve a mirarle. "¡Irisa, mírame!", suena en su cabeza como una orden, es la primera vez que le oye decir su nombre.
"Quítate el camisón, despacio", titubea, pero ya le sigue sin pensar, esta desnuda, con la ligera prenda entre las manos, los brazos en alto, su pubis a la altura de la cara de el.
"No te muevas", "Solo acércate mas", Obedece, Un relámpago la recorre, esta a punto de caer. Con un esfuerzo se sobrepone. Los labios de el se han apretado contra su sexo, No podrá resistirlo.
Siente sus manos en las caderas, la gira, una mano se apoya en los riñones y la obliga a inclinarse hacia delante.
"Deja caer al camisón", "Separa las piernas", "Acércate mas"
Las manos están en el interior de los muslos, no podrá aguantar. Desfallecida. Siente su boca, apoyarse debajo de los riñones, su lengua toca un instante la separación de las nalgas.
La separa con firmeza "Levántate Irisa", "Estate tranquila, solo quiero verte y tocarte".
Se levanta del bajo sillón, la empuja hasta dejarla de pie junto a la cama. Con tranquilidad se quita la chaqueta y la deja cuidadosamente, en una silla, los zapatos, el pantalón, ella esta de espaldas, siente el rumor de la ropa. Imagina...
El conserva el calzoncillo y la camiseta, se acerca a ella, la abraza por la espalda, aprieta las manos sobre su estomago. Ella siente una descarga cuando su mano derecha acaricia el pecho, despacio, le abarca con la mano, le amasa, aprieta, se retira, cruza al otro pecho ciñéndola mas contra el.
Nota la dureza de su sexo en las nalgas, recuerda cuchicheos y risitas con las amigas, siente deseos de frotarse contra el, pero no se atreve, esta inmóvil, si la soltara caería sobre la cama.
Cuando nota sus dedos en el pezón, rozándola, siente que da vueltas, queda inerte en sus brazos. El la gira presionando con un poco de ternura, la sienta en la cama.
Cuando vuelve a abrir los ojos le ve frente a su cara. Nota la dureza que antes oprimía sus nalgas en el abultado calzoncillo.
"Irisa", a su orden sube la mirada, le nota con una ligera sonrisa. "Bájamelo", duda, pero ya no tiene voluntad, intenta bajarle con una mano, torpe, coge con las dos manos y le baja con dificultad. La verga salta, queda frente a ella. El misterio. No puede apartar la mirada...
"Cojéla entre tus manos", algo la impulsa a apretarla contra su cara, se reprime, obedece, instintivamente la acaricia, sintiendo su palpitar. Despacio. esta desfalleciendo por momentos.
Sabe que algo esta faltando, Esto no es lo que entre medias palabras le contó su madre. Pero esta entregada. Hará lo que el diga, necesita librarse de esta terrible opresión.
Ella desea besar, lamer, sentir ésa parte de su cuerpo que acaba de descubrir. No sabe si debe, no sabe como proceder,,,sólo esas ganas infinitas de seguir un instinto...
"Suéltame ya", mientras se quita del todo el calzoncillo y se sube la camiseta. Con los brazos en alto. Ella le admira. Se siente segura bajo su protección. Se decide a mirarle a la cara aguileña, los ojos oscuros, como sonrientes, la carnosa boca casi tapada por el gran bigote.
"Levanta", "date la vuelta", ""échate sobre la cama"
Una luz en el fondo de su cabeza. Por fin. Ya llego. Su fuego va a ser apagado...
Queda atravesada en la cama, altas las nalgas, los pies casi tocando el suelo.
Sin sentirle aproximarse, le nota sobre ella. Su dureza esta presionándola los riñones. La oprime, Se siente bien bajo el.
Extendido completamente sobre ella. la ha estirado los brazos, bajo los suyos.
ildefonso está desconectado   Responder Citando