Ver Mensaje Individual
Antiguo 27/09/2006, 13:18   #1
tTiger
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Aug 2006
Mensajes: 2.257
Predeterminado Crónica personal

Buenos días.

Hace algún tiempo escribí tres artículos sobre bdsm que publiqué en otros lugares cuando aún no pertenecía a este foro: "Introducción al Sadomasoquismo", "Perspectivas personales sobre el sadomasoquismo" e "Introducción al Sadomasoquismo light". Tengo pensado publicarlos aquí cuando tenga un momento. Todos ellos, en primer lugar, tenían un propósito egoísta, que era aclararme algunas ideas, y en segundo lugar un propósito generoso, que era ayudar a otros en la misma tarea.

Este mensaje que escribo aquí es en realidad un resumen de la crónica de mi vida en lo que respecta al Sadomasoquismo. Se trata de un mensaje algo difícil para mí. Bien podría no hacerlo, pero me sirve también para ordenar un poco mis ideas, y quizá suponga algún beneficio para otros. Y, por supuesto, agradeceré vuestras opiniones sinceras sobre lo que aquí expongo.

Recibí una educación muy conservadora en todos los aspectos. Mi vida de adolescente normal se terminó en el momento en que con diecisiete años y pico -enero de 1995- me acerqué a una parroquia extremadamente conservadora de Madrid, regida por la Fraternidad de San Pío X, fundada por Monseñor Lefebvre. Para quien no lo sepa, son la rama más conservadora de la Iglesia Católica, más aún que el Opus Dei. Son auténticos tradicionalistas. Para ellos, el Concilio Vaticano II no ha tenido lugar. Visitar aquel lugar es como viajar en el tiempo a una parroquia española cualquiera de los años 60. Durante muchos años fui acólito (o sea, monaguillo), llevando la vestimenta tradicional para ese uso: sotana y sobrepelliz (o roquete). La misa es en latín por supuesto, y ser acólito en esa misa no es nada sencillo; en realidad, hay cinco funciones: acólito 1, acólito 2, turiferario, credenciero y maestro de ceremonias.

Sufriendo una depresión tremenda, lo cierto es que pensé que aquel lugar podía ser mi cura. Por ello, intenté seguir a rajatable todas sus recomendaciones. Me aislé del resto del mundo. Dejé de tener amigos en la facultad y perdí el contacto con los amigos del colegio. Tiré mis discos de música moderna también. Limité bastante también el tipo de películas que consumía. He de decir que en ningún momento fui presionado. Siempre fueron respetuosos en el sentido de que yo era libre de estar o no estar -de hecho, cuando me marché no me presionaron para que volviera-, pero indudablemente cometí un error. Lo único de lo que no me arrepiento es de la filosofía y teología que estudié allí, y que me ayudó a entender muchas cosas.

Por supuesto, estar allí no me curó de la depresión, y llegó un momento en que estaba tan agobiado y me sentía tan presionado por el tema sexual que decidí abandonar, en septiembre del 2002. Podría contar muchas anécodotas que son para alucinar en colores sobre ese lugar, sus gentes y su forma de pensar, pero me las ahorro de momento para no hacer demasiado largo el mensaje y no distraer de su auténtica finalidad.

Una vez salí de aquel lugar, estaba literalmente solo, encerrado en casa, sin amigos. Empecé a bucear en internet, y empecé a chatear, generalmente en terra. Llegué a incluso a tener dos breves relaciones con un par de chicas, hasta que entrando en el sitio web de marqueze vi las categorías de relatos y empecé a interesarme por "sexo con maduras" y "dominación/sumisión". He de decir que la categoría de "sadomasoquismo" nunca me interesó lo más mínimo.

Algunas partes de algunos relatos me gustaban mucho, y para mí suponían algo realmente nuevo. Empecé a buscar términos en internet relacionados con dominación y sumisión, según los iba encontrando en los relatos, y fui descubriendo varias páginas sobre el tema, y fotos sobre todo, hasta que me topé con la página web del canal #mazmorra de irc, y el 8 de agosto del 2004 entré por primera vez en irc-hispano y en concreto el primer canal en visitar fue el citado #mazmorra. Hasta entonces no sabía ni siquiera qué era el irc.

Ese día marcó un cambio radical en mi vida. Encontré algo fascinante que respondía a esa necesidad de satisfacer una sexualidad reprimida. He de decir que para mí aún muchas cosas no son fáciles. Psicológicamente, entrar en contacto con el sadomasoquismo supuso un impulso tan grande que inyectó en mí ilusión y fuerza para retomar mi vida. Volví a estudiar, ya que había dejado abandonados mis estudios durante año y medio, y volví a relacionarme con gente normal, aparte de ir conociendo poco a poco a gente de este mundo, y llegando incluso a ir a fiestas.

Para alguien acostumbrado a ver el sexo oral como algo extraordinario, y a discutir con los sacerdotes -sí, sí, no sólo aquí soy peleón, también lo era en aquel lugar, y mucho- si el sexo oral dentro del matrimonio era pecado venial o mortal -sí, sí, detrás de algo tan sencillo en apariencia hay todo un mundo de debate teológico-, pues el sadomasoquismo era algo realmente fascinante e increíble. Se me abría un mundo de infinitas posibilidades.

No obstante, después de estos dos años y algo me he dado cuenta de que mi lugar está en un limbo indefinible entre el sadomasoquismo y el mundo vainilla. Realmente para mí es completamente definible lo que soy y lo que quiero, pero sé que tanto la mayoría de la gente de este mundo como la mayoría de la gente vainilla me ven como alguien que no encaja en ninguna parte. Soy demasiado light para el mundo sadomasoquista y demasiado raro para el mundo vainilla.

En realidad, también sé que cualquier chica vainilla con una mentalidad medianamente abierta podría compartir mis aficiones, sin necesidad de pertenecer a este mundo. Pero también es cierto, y lo sé por experiencia, que esas chicas no abundan en este país. Hablo de chicas que se encuentran en el rango de edad entre los 18 y los 30 como máximo. Mucho hablan, mucho presumen, mucho se las quieren dar de liberales y progresistas en el sexo y luego te ponen unas miradas o hacen unos comentarios en cuanto les sacas de lo estándar -o sea, coito vaginal, sexo oral ¡y cuidado! y masturbación ¡y cuidado!- que realmente acabas deseando que te trague la tierra.

Empecé como sumiso, porque era lo que más me atraía. Pronto me di cuenta también de que la dominación podía ser interesante y me puse nick de switch en irc. También es verdad que me lo puse porque a un sumiso en irc no se le tiene demasiado en cuenta, y además gran parte de las Amas son dadas a tomarse ciertas confianzas y tener ciertos comportamientos impresentables que se suelen ahorrar con un switch.

Y después de todo, creo sinceramente que no soy sumiso. Es decir, si me topara con una Ama que se acoplara perfectamente a mí y me ordenara todo lo que yo quiero obedecer, pues sí. Y para mí realmente siempre se ha tratado de eso. Pero, aparte de que es casi imposible ese acoplamiento tan perfecto, yo ya sé lo que ocurre en estos mundos. Se suele ver la dominación como que el sumiso tiene que obedecer hasta en las órdenes más absurdas, muchas veces para probar su obediencia, y en cualquier caso aunque no le guste ni le divierta tiene que obedecer. Yo valoro mucho mi libertad y mi tiempo, y no me gusta dedicar tiempo a lo que no me gusta, y menos por el capricho gratuito de otra persona. Si me ordenan algo que no me gusta, una vez lo hago, dos... puede que lo haga si tengo aprecio a la otra persona, pero a la tercera le digo que tengo cosas mejores que hacer. Ciertamente, la mayoría de mis fantasías son de sumiso, como reflejan mis relatos, pero lo de obedecer no va conmigo, salvo que sea lo que me interesa. Y es difícil encontrar a una persona que quiera mandar lo que tú quieres obedecer.

Empiezo a pensar que soy más dominante que sumiso, aunque sería extraño pedir a una sumisa que actúe como supuestamente lo hace una Ama ya que la mayoría de mis fantasías van en ese sentido. A mí me suena un poco retorcido, sí.

Suena complicado todo esto, por lo que hace tiempo di por hecho que nunca iba a encontrar a alguien en este mundo y dejé de buscar. Lo que sí puedo asegurar es que sin buscar estoy mucho más tranquilo, y menos agobiado.

Como podéis ver, se trata de un testimonio muy personal que comparto con vosotros. Desde luego, no me arrepiento de haber entrado en este mundo porque ha supuesto un cambio en mi vida para mejor, aunque ahora me cuestiono mucho por qué sigo aquí y si aquí tengo un lugar.

Saludos.
tTiger está desconectado   Responder Citando