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Antiguo 28/09/2006, 15:40   #1
lilith
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: Valencia
Fecha de Ingreso: Jun 2006
Mensajes: 46
Predeterminado Recuperando el collar (II)

Seguí llorando en silencio esperando que pronto aquella pesadilla terminara y pudiera obtener el perdón de mi Amo.
No sé el rato que había transcurrido cuando el otro hombre llego al jardín y desatando la cuerda del árbol y empuñandola me insto a seguirle hasta la casa.
- Tu Amo ha ordenado que has de seguir caminando a cuatro patas.
Casí penosamente, arrastrandome, fui gateando tras ese hombre hasta llegar a la casa.
Ya habían terminado de cenar, la mesa estaba limpia de viandas y estaban el otro hombre y una de las mujeres sentados en el sofá, mi Amo estaba sentado en un sillón a continuación. En la mesa baja de centro había copas y botellas de licores.
La otra mujer permanecía arrodillada al lado de quien debía ser su Amo.
- Bien Lilith, tú no has cenado, he de cuidar a mi esclava- dijo mi Amo, levantandose del sillón y dirigiéndose hacia mí.
Y entonces depositó dos cuencos plateados frente a mi, en uno de ellos había agua, en el otro parecía haber ensalada.
- Cena ahora perra - dijo mi Amo.
Me sentía incluso mareada con la situación, era tremendamente humillante lo que mi Amo me ordenaba, jamás había tomado liquido ni alimento alguno con la boca desde un cuenco. Y todas aquellas personas fijando sus miradas en mi me hacían sentir que era imposible cumplir aquella orden.
Un azote inesperado, contundente, fuerte cayo sobre mi espalda.
- Cena Lilith! - ordenó mi Amo con un tono de voz que no dejaba lugar a dudas mientras volvía a sentarse en el sillón.
Había pasado mucho frío en el jardín, estaba cansada, me dolían las nalgas, las rodillas, no quería ni pensar en la posibilidad de que mi Amo se enojara conmigo y volviera a castigarme a ese duro exilio.
Me aproximé a los cuencos y mi boca empezó a robar bocados del cuenco, tenía sed, mi lengua se acerco al otro cuenco y sin saber ni como me vi bebiendo y comiendo...Me convertía en una perra hambrienta y sedienta frente a aquellas personas...
Cuando terminé mi Dueño me ordeno ir a su lado, deposite con su permiso mi cabeza en su regazo y me sentí feliz y reconfortada de que me permitiera estar a su lado.
Ya no me importaba estar desnuda frente a otras personas ni haberme humillado comiendo y bebiendo de los cuencos. Sólo deseaba saber que mi Amo estaba complacido conmigo.
El otro Amo ordeno a la sumisa que permanecía arrodillada que se desnudara y así lo hizo ante todos.
Pasamos a otra habitación de la casa y nos ataron de los brazos suspendidos en unas poleas que pendian del techo y nos ordenaron tocarnos, besarnos,con la escasa movilidad que nos permitian las cuerdas de los brazos.
Nos enzarzamos ambas en un fiero beso donde entrelazamos nuestras lenguas, al principio yo apartaba mi cuerpo del de ella pero mi Amo me aproximaba a la mujer y al final nuestros pechos y pezones danzaban restregandose, mientras su piel y mi piel se fundian entre gemidos. La otra mujer y mi Amo y el otro Amo nos acariciaban y tocaban nuestros sexos, nos besaban por la espalda, por la nuca y yo me sentía terriblemente excitada con aquella situación.
Estaba yo chupando uno de los pezones de la mujer cuando se acerco el otro hombre a nosotras y arrodillandose empezo a deslizar su lengua primero por mis muslos, mis nalgas, hasta abrirse paso hacia mi sexo.
Me sentía explotar de placer pero entonces la mujer,que era el Ama de este hombre, le ordeno chupar a la otra sumisa.
Senti unos azotes en mi espalda y la voz de mi Amo recordándome que no me habia dado permiso para correrme y que si lo hacia pagaría cara mi falta.
Me sentia al borde del extásis, el dolor de los azotes, la voz de mi Amo, mi lengua en los pezones de aquella excitada mujer...
Cuando más excitada estaba mi Amo me desato las cuerdas de mis brazos y me ordeno arrodillarme frente a la mujer.
Jamás había hecho aquello pero mi Amo empujo mi cabeza hacía el sexo de ella y casi sin darme cuenta me vi saboreando con mi lengua un coño abierto, jugoso, encendido, empapando mi cara del placer que destilaba aquella sumisa.
Me sentía rara, fascinada por las acciones que estaba realizando aquella noche, por mi nula resistencia a nada que me impusiera mi Amo, y comprendí que estaba en sus manos, como jamás lo había estado...
Tras alcanzar el orgasmo la sumisa con mis lametones la desataron también.
Y entonces mi Amo me sometió a la prueba de fuego, aquella que jamás había consentido en mi anterior etapa como su esclava, cuando yo pretendía imponer mis condiciones olvidando mi auténtica condición y que era El quien me guiaba, quien ordenaba, quien mandaba y yo tan sólo tenía que dedicarme a cumplir sus deseos.
Mi Amo se sentó en su sillón y ante El tuvimos que presentarnos la otra sumisa, una vez repuesta de su orgasmo y yo.
Nos arrodillamos ante El y entonces Él libero de su pantalón su miembro erecto, erguido, objeto de mi deseo,añorado por mi lengua...
No hizo falta palabras para saber lo que Él deseaba...Y supe que esta vez no había límites ni condiciones para mí. Haria lo que El deseara, le daría todo el placer y le demostraria que confiaba en El, que me sometía a Él sin dudas ni vacilaciones.
Inicie yo el ritual de mojar su sexo con mi lengua, de deslizar mis labios por aquel apetecible Falo que como un Dios se erguía ante mí.
Y tras unos cuantos lametones y chuparle hasta sentirle dentro de mi garganta, engulliendo aquel deseado sexo, mi Amo apartó mi cabeza y y supe que era el turno de la otra sumisa.
Ella se acerco y empezó a succionar el Falo de mi Dueño y yo esperé gozosa a que llegara mi turno, cuando mi Amo quería, turnandonos a las dos en aquella danza de deseo en que su sexo cada vez más erecto y empapado por las bocas de ambas se acercaba a su explosión de placer...
Mi Amo aproximó mi cara cuando llego el momento de deleitarme con su manjar de Dios, su esencia inundo mi boca, y siguiendo sus ordenes no deje que se derramara ni una gota de su preciado semén...Engullí saboreando cada gota su placer y sintiendome más perra, más puta que nunca...
Me senti feliz cuando mi Amo me acarició el cabello feliz de como me había portado y entonces tras recuperarse y alzarse llego el turno de complacer al otro Amo.
Me aguardaba una sorpresa aún aquella noche, mi Amo estaba dispuesto a probar mi entrega y a saber que realmente no había ya orgullo ni límite alguno en mí.
Tuve que arrodillarme con la otra sumisa frente a su Amo y tomar en mi boca su sexo, y efectuar el mismo ritual que había hecho con mi Amo.
Alterne mi boca con la de la otra sumisa en aquel miembro que nada me excitaba ,que incluso me repugnaba pero sabía que mi Amo deseaba saberme una puta, una esclava gozosa y sin voluntad de resistir y por darle el placer a mi Dueño segui con aquel baile de lenguas en el sexo del otro Amo hasta que exploto de placer sobre la cara de su sumisa, salpicandome a mi con unas gotas de su esencia.
Ambas estamos ya muy excitadas por la situación, asi que los Amos decidieron que había llegado el turno de permitirnos tener nuestros orgasmos, puesto que aunque la otra sumisa se había corrido cuando estaba atada pero yo era una perra salida y ansiosa...
Nos ordenaron tumbarnos en una cama y dejaron que nos abrazaramos y besaramos, acariciandonos como perras enceladas nuestros sexos, mi boca se posaba en su sexo y la suya en el mío y ya nada me importaba saber que eramos dos putas intentando follarse, el sumiso se unió a aquella cama y se dedicaba a acariciar nuestros pezones y a pellizcarnos o propinarnos dolor donde y cuando su Ama le indicaba,mezclando en aquella sinfonia de sexo el dolor y el placer, nada me importaba mientras los Amos y la Ama nos observaban complacidos....
Fue entonces cuando casi iba a correrme cuando mi Amo me ordeno ponerme a cuatro patas en la cama y me cedió al otro Amo.
En mi se debatian el deseo por sentir y por correrme y el hecho de ser poseida por otro Amo, pero a nada podía ya negarme...Y llorando en silencio permanecí quieta e inmóvil dispuesta a cualquier sacrificio.
La otra sumisa siguiendo las ordenes de mi Dueño me vendo los ojos con un pañuelo negro de seda que acariciaba mis parpados y frenaba las lágrimas que escapaban a mis mejillas.
Note como se acercaba a mí el hombre y como tras acariciar mi cuerpo brevemente procedía a penetrarme como a una perra que mojada por su propio deseo gemía y se abandonaba al placer sin importarle ya nada más salvo ser follada de aquel modo casí salvaje y rudo.
Deje de pensar y me deje llevar por el excitante momento, imaginando a mi Amo mirandome, observando a su zorra gimiendo y jadeando de placer, y me sentí suya, agradecida por permitirme disfrutar de aquel orgasmo que hizo que se estremeciera todo mi cuerpo en el extasis final...
Y fue entonces cuando el hombre también alcanzo su Paraíso, se abrazo a mi espalda y su boca se aproximó a mi oído para decirme en un susurro:
- Muy bien mi esclava, has sido una buena perrita Lilith, tendrás tu recompensa...
No me moví de mi posición porque no me estaba permitido moverme salvo tener permiso de mi Dueño pero me sentí gozosa al saber que era mi Amo quien me había follado como a una perra.
Tras recuperar mi Señor el aliento y apartarse de mí, me ordeno girarme y arrodillarme ante Él.
Así lo hice, agradecida por pertenecerle, por sentir que me había dado la oportunidad aquella noche de demostrarle lo infinita e ilimitada de mi entrega, obediencia y sumisión, esperando que mi Amo estuviese orgulloso de su perrita.
El resto de asistentes a la velada permanecían en silencio frente a nosotros observando.
Y entonces mi Dueño abrocho de nuevo en mi cuello su collar, el añorado collar con sus iniciales que Él me había sido retirado por mi mal comportamiento y me sentí en paz, agradecida y feliz por volver a ser suya. Postrada ante Él, con la emoción impidiéndome casí articular palabra, tan sólo pude decirle tras besar sus manos:

- A tus pies mi Señor tu esclava fiel y ofrecida...Gracias mi Señor.
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