CONCENTRACIÓN
Es increíble lo que la espera puede lograr, hace que los sentidos se agudicen de tal manera que lo obvio, se vuelve imperante...
El sonido del viento, el rumor de la calle, el latir de mi corazón...
Estoy esperando a Mi Amo, y a cada minuto, mi corazón se acelera por la impaciencia de que ya llegué, de escuchar su voz nombrándome, ordenándome y permitiéndome que me entregue a El...
El clima parece el más adecuado, y la penumbra de la tarde, va envolviendo el departamento que habito, con su pequeña estancia, una recamara espaciosa y un baño con tina, donde me sumergí hace un rato, envuelta en fragancias, para estar limpia y perfumada para Mi Amo.
Lástima que ya no se usen tanto esos relojes de pared y péndulo, o tal vez, hasta cierto punto, es mejor que la vida moderna y el espacio reducido de los nuevos departamentos, no permita que un objeto de ese tamaño, aumente la agónica espera. Estaría ahí, tic, tac, tic, tac, marcándome cada segundo en que estoy alejada de Mi Amo, en que siento que me muero por que le necesito, porque sin El, yo no soy nada...
Yo estoy echada a un lado del sillón, ahora vacío, esperando, anhelando su llegada... De repente mi corazón da un salto al sentir su mano en mi cabeza, ¿Cómo llegó sin hacer el mínimo ruido? ¿Cuánto tiempo hace que está aquí mientras mi mente pensaba en el reloj?
M desconcierto llega a tal, que estoy a punto de voltear y preguntarle, pero me detengo a tiempo, no me está permitido mirarle y mucho menos hablarle si El no me dirige la palabra...
-¿En que piensas pequeña? Me dice en un tono que no logro descifrar.
Quisiera explicarle que mi distracción era precisamente pensar en El y en un reloj que agradezco que no esté, pero no puedo, así que solo siento la cara reventar de vergüenza ante mi falta.
Mi Amo ríe, no, no, no, se está riendo de mi, el sabe perfectamente todo lo que en mi mente pasa en ese momento.
-Me alegra ver que has aprendido a tener la boca cerrada, pero aún te sigue encantando explicarlo todo, ¿o me equivoco?- y vuelve a reír.
Yo niego con la cabeza, y trato de hundirla entre mis hombros, pero El me toma del pelo hasta levantarme y me dice al oído:
-¿Qué te parece si utilizamos tu tiempo en algo mas provechoso?
Y me deja así, con un largo, larguísimo silencio, ni un movimiento, ni una palabra, creo que ni siquiera quiero respirar hasta saber que sigue.
Mi Amo zarandea mi cabeza como quien acomoda el contenido de una bolsa, tomándome aún por el pelo, me lleva a la habitación donde después de cerrar, me levanta la cara, casi obligándome a mirarlo, pero no me atrevo, mi vista fija en el piso, así que jala mas del pelo, y miro su boca, su hermosa sonrisa, sus dientes, su nariz, pero no me atrevo a ver sus ojos, esos ojos que tanto me dominan con tan solo la mirada.
-¿Te parece la manera adecuada de estar en mi presencia?
Un escalofrío recorre mi espalda, y haciendo un esfuerzo, por mantener la boca cerrada, niego con la cabeza.
Zarandea de nuevo mi cabeza, ahora con mas fuerza, y me empuja a la cama. Me hinco en ella y comienzo a desnudarme, desabotono la blusa y cuando estoy por quitarla siento de nuevo su voz y el tono de reprimenda..
-¿Quién te autorizó a desnudarte?
Siento como si la sangre escapara de mi pecho, haciendo un vacío que a poco llega a mi estómago. Me quedo petrificada, mis manos ni suben ni bajan, soy
prácticamente una estatua.
-Te hice una pregunta- y la voz de Mi Amo, sigue dura, pero sin gritar.
-Na... nadie Mi Amo- le digo con una voz casi inaudible, y un tremor interno.
-El hecho de que a la menor provocación, intentes desnudarte, nos está indicando ¿Qué cosa?
-Que soy una puta caliente Mi Amo, perdóneme por favor.
-Y eso tenemos que corregirlo, ¿no te parece?
-Si Mi Amo- y aprieto los ojos, pero no me muevo, no quiero aumentar más detalles a mi castigo.
-Veamos... ¿Qué sería correcto hacer? si, ya sé que haremos para corregir tu atención dispersa. Anda, desnúdate de una vez.
Su voz, dura pero clara, no me da una sola pista de lo que hará conmigo; sigo sus pisadas mientras me desnudo, lo más rápido posible. Si tan sólo supiera lo que me espera, pero no, Mi Amo jamás me dice lo que hará.
Mis manos, se vuelven torpes, y me quiero desnudar tan rápido que me enredo yo sola, los brazos se me atoran en la blusa, mientras trato de bajar el zipper de la falda, haciéndome adoptar una figura más que grotesca, ridícula, la cual, hace que Mi Amo sonría ligeramente.
-Vamos a ver, en que embrollo te metiste sola, ¿ni eso puedes hacer bien?- me dice mientras camina a mi alrededor, con un tonito, duro, calmo, pero ligeramente burlón.
La cara me arde de vergüenza, y trato de concentrarme en lo que hago, "vamos, tu puedes" me digo por dentro, "una cosa a la vez" y saco un brazo, luego el otro, bajo el zipper, me quito la falda, acomodo la ropa y ¡al fin! me presento ante Mi Amo, con la cabeza baja y las manos en la espalda, el tronco recto, el estómago sumido, piernas juntas, es una posición algo incómoda, por la falta de costumbre de mantener la espalda recta y la cabeza hacia abajo, pero eso me ayudara a controlar mi altivez, dice Mi Amo.
Y en esas estoy, cuidando mi postura, cuando siento la mordaza en mi boca...
Esto no pinta nada bien para mi, la mordaza es para que me obligue a no gritar, ni a gemir... y ya firme la mordaza, siento la máscara sobre mi cara, con tan solo un orificio para que mi nariz pueda obtener el aire suficiente.
-Así fijaremos mas tu atención en los sonidos y las sensaciones, ¿no te parece?- me pregunta mientras me pone un collar. Pero no es mi collar normal, lo siento mas ancho, me cuesta agachar la cabeza.
Asiento con la cabeza, y aprieto los puños.
Mi Amo, que todo lo nota, toma una de mis manos y pone una muñequera, después la otra, luego baja por los costados de mis piernas, tan solo rozándolos con las yemas de los dedos, al llegar a las rodillas, los sube por la parte interna, y mi humedad aumenta ante la proximidad de sus dedos en mi sexo, pero cuando creo que introducirá su mano en mi pubis, la retira lo cual hace que se me escape un gemidito... el cual se interrumpe, al sentir unas pinzas en mis pezones, y el gemidito de protesta, se convierte en un gritito de dolor.
Ahora ya no escucho nada, no sé dónde está Mi Amo, no sé que está haciendo, trato de escuchar con mas atención, quisiera ignorar las pinzas en mis senos.
Muevo la cabeza ligeramente a un lado y otro, para tratar de enfocar algún sonido, pero no consigo nada... Sólo hay silencio roto por mi respiración agitada.
Siento un jaloncito en mis pezones, lo cual me indica que Mi Amo está frente a mi, como colocando algo en ellos, cuando lo suelta, siento una cadenita delgada, casi no pesa, lo que me hace suspirar aliviada.
Ahora me pone las tobilleras y de nuevo ese pasar los dedos apenas tocándome.
Silencio nuevamente...
-¿Tú crees que ya estás lista?- me pregunta en un murmullo cerca de mi oído. Ahora esta detrás de mi, y yo, ni lo he sentido desplazarse.
-Manos a la nuca, tronco doblado, piernas abiertas.
Son órdenes precisas, así que no puedo equivocarme, pongo mis manos en la nuca y casi inmediatamente están enganchadas al collar, doblo el tronco y siento como cuelga la cadenita, la cual toma Mi Amo, y al momento de abrir las piernas, engancha en mis tobilleras.
Ahora si escucho a Mi Amo alejarse un poco, y sigue el silencio... la posición es incomoda y cansada, y sobre todo, no me ayuda mucho al equilibrio, pero cualquier movimiento, hace que las cadenitas jalen mis pezones.
-Que hermosa te ves así, como en un potro invisible, y tu decides si te mueves o no, así que además trabajaremos en tu voluntad.
El grueso collar no me permitía doblar la cabeza, lo que hace que mi espalda este recta, sin ningún apoyo; doblo un poco las rodillas tratando de descansar la posición, pero las cadenitas están puestas de tal modo que si doblo las rodillas, tiran de mis pezones. Así que nada, no me puedo mover.
continúa...
Feliz a Los Pies de Mi Amo.
monique