Rol: sumiso Sexo: Mujer Ubicación: Valencia Fecha de Ingreso: Dec 2005
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| Dulce castigo
Acércate, me dijiste, con la voz firme y dulce. Fui hacia ti, con la mirada baja, sabiendo que me esperaba y deseándolo con todas mis fuerzas.
Me arrodille ante ti desnuda, solo unas medias y el collar, apoyé mi cabeza sobre tus rodillas primero y después bese tus pies con devoción infinita. Acariciabas mi pelo, mientras me susurrabas, como deseaba tenerte sumisa. Levanté mis ojos hacia ti, tan solo sonriendo, mis ojos decían gracias mi Señor.
Me cogiste del pelo con violencia, levantándome, sabía que iba a ser castigada por mi insolencia, como casi siempre. Recorriste mi cuerpo con tus manos, centímetro a centímetro, deteniéndote en mis pezones, los pellizcaste con rabia, con fuerza, reaccionando al instante al sentirte. ¿Vas a aprender sumisa? ¿Aprenderás alguna vez a obedecer y callar? Bajé la mirada, excitada, mojada, hirviendo de deseo. Tirabas d mis pezones más y más fuerte, los querías bien duros para ti y sabía para que.
Cogiste las pinzas, esas de metal que yo te regalé, primero un pezón luego otro, gimiendo de lujuria y de dolor. Cogiste la cadena y tiraste de ella, primero despacio, luego mas fuerte. Por favor Amo, suplicaba, por favor no, mientras seguías tirando de la cadena hacia ti para besarme y callar mis suplicas.
Cogiste el látigo corto, inclínate me dijiste, así lo hice apoyándome en la mesa. Un latigazo en mis nalgas, gracias Amo, dos, gracias Amo, tres.....Jadeante, gimiendo, al borde del orgasmo, colgaste el látigo de la cadena mientras acariciabas mi espalda y mi culo. Muy bien sumisa, espero que este castigo te haga pensar en tu conducta, insolente y maleducada puta.
Te colocaste detrás de mi, alcanzando mis pezones con tus manos. Pasabas el dedo por ellos, duros, erectos y doloridos de las pinzas y del peso del látigo. Me penetraste de una sola embestida volviéndome loca al sentirte dentro de mi, gimiendo y suplicando, fóllame Amo fóllame. Seguías jugando con mis pezones, tirabas de la cadena, querías llevarme al límite y sabías como hacerlo. No podía aguantar más y lo notabas. Esperaba tan solo tu orden, ansiosa, explotando. Córrete zorra, vamos, vacíate para mi. Mi cuerpo se convulsionó en un orgasmo infinito, mientras tu arrancabas las pinzas de un tirón, rodeando mis pezones con tus manos. Grité de dolor, de placer, al punto de desfallecer, de no poder mas. Noté como te derramabas dentro de mi, me faltaba la respiración, me moría de placer. Volcaste tu cuerpo sobre el mío, sintiendo tu pecho agitado en mi espalda, rodeándome con tus brazos, sin dejar de acariciar mis pechos dulcemente. Susurraste a mi oído, con la voz entrecortada, mi sumisa rebelde, mi puta, mi amor...
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