Su pelo gris ya no la hacía bella, sus arrugas habían creado muchos surcos sobre sus sienes, ya no se sentía admirada ni atractiva pero mantenía el brillo en la mirada de los tiempos anteriores.
De tanto llorar sus ojos se habían secado y sus párpados presentaban dobles dobleces, Difícilmente se podía enderezar sin su tosco bastón de caña endurecida a fuego y humo, conocía el mundo tan bien de tanto verlo que podía adivinar sus mas profundos e inconfesables secretos sin alterarse, aun así ni siquiera se inmutaba.
No necesitaba mucho alimento para subsistir ni mucha agua para apagar su sed, había perdido casi todos los rasgos de su feminidad, había casi iluminado con luz propia y hasta miles de sus amados amantes se habían guiado por sus sabias palabras cuando hubo desarrollado lo mas alto de su inteligencia.
Hay que saberse admitido en un lugar donde solo se admiten locos sin complejos ni dificultades para aceptarse como ella lo hace e influía con su plateado encanto en la flor de la locura entre los salinos cristales de los lagrimales de sus amantes que han sido muchos.
Se decía de ella que era bruja, encantadora y alquilmista, se decía de ella que era la perdida del equilibrio de todo el que le hiciese caso. No solía responder a las acusaciones y continuaba su camino con una pierna sanea y otra dolorida con un bastón de caña ahumada lentamente y casi arrastrando dejando la senda y la huella de su pierna coja.
Nadie sabía donde habitaba cuando no estaba o no se le veía, se decía que era nocturna para no ser vista y muchos la siguieron para poder descubrir sus secretos, pero quienes la siguieron no regresaron jamás, por eso la han identificado tan temida entre las temidas y hasta respetada por sus maldiciones.
Aun se sienten sus pasos por el firmamento y se llama luna. Sea_Lord |