Rol: sumiso Sexo: Hombre Ubicación: Madrid Fecha de Ingreso: Nov 2005
Mensajes: 23
| ¿Hacia dónde voy?
Hola a todos,
aunque llevo poco tiempo visitando esta página, ha sido suficiente para engancharme a ella al comprobar el amplio abanico y los conocimientos reflejados en ella. Soy Ossimmush, vivo en Madrid, tengo 33 años y me gustaría exponer en este foro algunas circunstancias.
A mí me han causado siempre mucha excitación los temas relacionados con la dominación y la sumisión. Era yo muy pequeño cuando aprendí el arte masturbatorio (y de verdad no superaba los diez años), y las fantasías que me provocaban esta excitación siempre tenían que ver con mujeres mayores que yo que me desnudaban y me humillaban (vecinas, hermanas mayores de mis amigos o amigas, mis tías, etc.). Desde esa edad hasta los veinte años los recuerdos de estas fantasías hechas realidad pasan por una vecina amiga de mi madre (vecina cinco años mayor que yo) que varias veces intentó bajarme los pantalones (lo que provocaba que esa pequeña realidad fuese acrecentada por mí en mis pensamientos), y mi exhibición semi-furtiva ante una de mis tías que vivía en la misma casa y que tenía sus ventanas delante de la terraza en la que montábamos una pequeña piscina, aprovechando el momento del secado para quitarme el bañador de espaldas a estas ventanas cuando veía que ella pululaba por ellas.
Mi época de estudiante pasó por la auto-disciplina, yo era mi propia ama y sumiso, yo me auto-azotaba ante los espejos, yo pasaba tiempo desnudo de rodillas con los brazos en cruz, yo dormía completamente desnudo bajo la ventana abierta de mi habitación para que las estudiantes del piso de enfrente-arriba me pudieran observar (pude pillar a una más de una vez descubriéndome) y hasta a veces me liaba una cuerda por las muñecas disimulando mis amarres a la cama. O cuando cambié de piso y quise corresponder a otra vecina que se cambiaba de ropa sin ningún pudor ante la ventana, paseándome desnudo por mi terraza para que ella me contemplase (cosa que hizo aunque no pareció mostrar mucho interés).
Aunque llegaron varias relaciones, a ninguna descubrí mis secretos, y la verdad que no me arrepiento de ello, no fueron grandes cosas. Pero cuando al final conocí a la mujer que hoy es mi esposa, al pasar el tiempo sí que le revelé mis fantasías. Hemos aprendido juntos juegos que a mí me gustan, aunque ella no los disfrute como yo. Yo entiendo que a ella no le exciten las mismas cosas que a mí, y agradezco enormemente su disposición. A veces creo que es una pena, creo que a los hombres le excitan más estas cosas que a las mujeres, y que la mayor parte del contenido que puede encontrarse en la red está protagonizado por mujeres por el propio gusto del género masculino (estoy dispuesto a que me discutan esta opinión). Pero pienso en las cosas que he llegado a proponer a mi esposa, en ser su más completo sirviente, en procurarle placer cada día, cuando ella quiera y como ella quiera, en que pueda controlar el mío propio, y ella no lo aprovecha (y lo sigo respetando).
Quería pedir consejo, me gustarían opiniones que propongan cambios, posibles salidas o caminos a seguir. Muchas veces sueño con encontrar a alguna mujer en la misma situación que yo, y que los mismos gustos nos llevasen a tener encuentros esporádicos, juegos en la distancia, cartas, intercambios de ideas, experiencias,... no sé, pero algo que se pudiese llevar en secreto al margen de la relación estable con nuestra pareja. Entiendo que es algo muy difícil.
Otro último asunto que quiero exponer es el de los altibajos de mis deseos. Hay épocas en que es tan ferviente que estaría dispuesto a cualquier cosa, en que busco materializaciones de mis fantasías, las sueño, las hablo, las escribo. Pero luego tras estos momentos elevados llegan momentos de calma, de poder resistir la ausencia. Son como lapsos de tiempo mayores a los que también noto después de una eyaculación. Toda la excitación, el deseo sumiso, las ganas de humillación, de seguir atado y expuesto desaparece tras ésta. ¿Esto es verdadera sumisión, o simplemente fantasías, que después de materializadas la apagan? ¿Es posible que ahora estén rondando por mi cabeza escenas en la que yo soy el amo? Cada vez me están provocando más, no sé si vienen como consecuencia de descubrir todos los vídeos de esta página, donde las verdaderas humillaciones aparecen adjudicadas al género femenino.
Bueno, espero no haber hecho perder el tiempo a nadie. Agradezco de antemano cualquier comentario al respecto. Y ánimo para continuar.
Un saludo cordial.
Ossimmush.
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