Rol: Dominante Sexo: Hombre Ubicación: caceres Fecha de Ingreso: Jul 2006
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| El Calor De La Cera Hola a Todos y Feliz Año Nuevo
Espero que este ultimo relato del año, os guste.
EL CALOR DE LA CERA
Esa tarde era tranquila, habiamos terminado de comer y estabamos tomando un cafe, un rico cafe que ella habia preparado, estabamos en el salon yo sentado en un sillon y ella a mis pies sobre una alfombra calida, ella reposaba su cabeza sobre mis piernas mientras yo le acariciaba sus cabellos, la musica era suave pero intensa como nos gustaba a los dos, la temperatura entorno a unos 20º, en el exterior hacia frio, estaba helando, ya casi habia oscurecido. Le mande a encender la luz, cuando, espera, espera un momento, me incorpore, ella estaba en medio del salon, espera, le repeti de nuevo, vuelve a tu sitio y aguarda quieta. Me dirigi a la cocina, alli mantenia una bolsa en la que guardaba unas velas que habia comprado hacia unos dias, eras velas gruesas de diversos colores y tamaños pero todas se podian mantener por si solas encima de una mesa.
Con una voz algo mas elevada me dirigi a ella, pidiendole que se pusiera un pañuelo tapandose los ojos, siempre manteniamos un pañuelo cerca para las ocasiones sorpresas. Regrese al salon, ella mantenia su postura ya con los ojos ya cubiertos, mantente asi hasta que te diga, le comente, me dispuse a colocar las velas encima de la mesa encendiendolas, con unas cerillas por supuesto, ella empezo a sospechar, ya que solo utilizaba las cerillas para encender las velas y tanto el sonido como el olor eran inconfundibles.
Ya con las velas encendidas, la coji de la mano y la levante, con lentitud y delicadeza le fui despojando de la tunica que llevaba, tan solo llevaba un tanga debajo, que tambien fue retirado, con tan solo el pañuelo tapandole los ojos, hacia de ella una belleza, inmovil e impaciente, sabiendo lo que predeceria en unos instantes, las velas ivan deshaciendose en un liquido caliente listo para ser usado en la piel de ella.
Arrodillate, e inclinate apoyando las manos en el suelo, Ella, sin desperdiciar un solo instante toma la posicion, se inclina, apoya las manos en el suelo, arquea la espalda y levanta las nalgas, sabe que eso me encanta, Yo de pie cojo una de las velas, la primera, la mas cargada de cera liquida, y a la aptura de las palatillas dejo caer unas gotas, las primeras, Ella las toma con gusto, no queman, El las derramo desde mucha distancia, poco a poco las gotas van recoriendo su espalda tanto por los lomos como por el centro. Sigen sin quemar, aun estan lejos, El habia cojido otra vela con la otra mano, ya han alcanzado las nalgas, y las gotas se resbalan por las mismas haciendose solidas, su piel se iva llenado de gotas de color rosado y violeta, que adornaban su piel, El se paro a la altura del cosi ahi donde la espalda pierde su nombre, la zona es sensible, las gotas van recoriendo sus curvas, adentrandose entre sus nalgas, llegando a su ano, la parada se hace eterna, las gotas van cubriendo toda la zona, llegando al comienzo de sus labios, la excitacion de ella se hace mas tangible, el calor de la cera, cada vez mas proxima, va haciendose menos llevadero, cuando El decide continuar adornando sus corvas hasta llegar a los tobillos y la planta del pie, Ella sigue contoneandose, las nalgas casi tapadas por la cera, es todo un mezcla de colores. Tras una breve pausa, que El aprovecha, para sacudir la cera ya seca de sus nalgas con unas palmadas, que ella agradece elevando las mismas, le pide que se incorpore, con las mismas manos que le sacuden el traseso, van subiendo por su espalda limpiando los restos de cera, Ella ya posa de rodillas con las nalgas apoyadas en los tobillos y la cabeza hacia atras, dejando admirar sus pechos erguidos, sus pezones duros, su sexo derramando parte de sus fluidos, la cera comienza a recorrer la piel blanca de sus pechos, alcanzando los pezones, Ella intenta retirarse hacia atras, pero la postura le impide retrasarse mas, sus pechos van recogiendo todas las gotas que El va derramado, la excitacion cada vez,es las intensa, las gotas que ya no pueden recoger sus pechos van cayendo sobre su vientre y recorriendo la senda de su sexo, totalmente arqueada empieza a recibir el calor de la cera sobre sus labios abiertos, llenos de inquietud, esperando que llegue el momento tan esperado, cuando sus labios ya no pueden recojer mas cera, El decide utilizar un consolador que introduce en su coño abriendose camino entre la cera que lo tapa casi todo, una vez dentro por completo le coje la mano de ella y la situa en el consolador, El baja la cremallera de su pantalon para liberar su miembro y dejar que Ella le haga una felacion, mientras El sujetaba con una de sus manos los cabellos de Ella , con la otra en el consolador le ayuda a masturbarse, los dos estan unidos, entrelazados, sintiendo lo que sus cuerpos les pueden dar, el placer de los dos, siendo solo uno, al unisono los dos derraman toda la furia que llevan dentro, retorciendose de placer, placer conseguido por los dos y para ellos solo, la explosion de fluidos es inmensa, El ocupa todas sus entrañas, mientras las caricias recorren de nuevo todo su cuerpo, Ella sigue corriendose, disfrutando de todo lo que su Señor sabe darle, y recibiendolo con el mayor de los placeres.
De nuevo en la posicion inicial, en un ambiente tan acojedor, rodeados de velas con la tenue iluminacion que porducen, hablan de lo sucedido, de lo facil que se puede disfrutar de la vida sin preparar nada, todo un imprevisto puede ser bueno. El sigue acariciando sus cabellos y Ella lo agradece.
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