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Antiguo 07/01/2007, 22:33   #1
pleonp
 
Rol: Switch
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 41
Predeterminado Nuevos relatos

Ahí dejo un nuevo relato. Esta vez espero aproximarme más a la temática del club. Espero que os guste.

Saludos.

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La prueba (1):

Mi amo me había prometido una sesión muy especial. Llevaba toda la semana esperándola con ansia y nerviosismo. Salimos tarde de casa y nos dirigimos, sin prisa, hacia un pueblo cercano. A mi amo le habían dejado una casa en el campo a un kilómetro de la salida. Llegamos ya avanzada la mañana. El chalecito era muy bonito, rodeado de un frondoso seto de dos metros de altura, tenía dos pisos de altura y una terraza que miraba al jardín trasero. Aparcamos el coche y nos dirigimos a la puerta principal. Yo estaba ilusionada y quería recorrer nuestro nido privado de fin de semana pero mi amo fue muy claro.

- Esa puerta da a una habitación.- Dijo señalando al final de la escalera.- Entra, enciende la luz y desnúdate.

Yo, obediente, subí al segundo piso y entré en el cuarto. El gran ventanal estaba cerrado por una persiana bajada, pensé que era una pena ese verano el campo lucía maravilloso y yo estaba deseando admirar el paisaje de los alrededores pero no se me ocurrió, ni por un momento, desobedecer a mi amo. Doblé mi ropa y la dejé sobre la cama, junté las piernas y los brazos, humillé la cabeza y esperé a que llegase.

No tardó mucho. Venía con un traje de baño negro, traía unas cuerdas de la mano y se dispuso a atarme. Me colocó las manos a la espalda, dio dos vueltas a cada muñeca con un par de cuerdas. Luego pasó cada una por encima del codo opuesto otro par de veces, doblándome los brazos en ángulo recto y atándolos con el resto de cuerda. Después continuó pasándome otra cuerda por la cintura, atándola a la espalda y metiendo los cabos bajo mis ingles, de detrás a delante, y volviéndolos a pasar por el nudo de la espalda. Luego los subió por la espalda he hizo un nudo a la altura de los omoplatos, rodeó con ambos mi torso, justo bajo el busto, y los volvió a atar a mi espalda. Cuando terminó estaba húmeda y excitada, los brazos tiraban de mis hombros subiendo mis pechos apoyados sobre la rugosa cuerda.

- Baja al vestíbulo.- Dijo mi amo.

Cuando llegamos a la planta baja sacó una cuerda pequeña. Ató cada extremo a cada una de mis rodillas de forma que me permitiese andar con pasos cortos, pero no correr.

- Ahora, cierra los ojos y no los abras. Sígueme.

Me llevó a ciegas, cogida del brazo, por la casa. Yo estaba expectante intentando imaginar la sorpresa que me había preparado.

- Cuidado con el escalón.

Supe que habíamos salido de la casa al sentir el cambio de la madera por el áspero cemento bajo mis pies. Poco después noté la suave hierba del jardín trasero. Tras unos pasos vacilantes mi amo me dio instrucciones.

- Tienes delante seis pequeños escalones, súbelos con cuidado.

Me resultaba muy difícil subir escalones con las rodillas atadas y sin abrir los ojos, pero ni se me ocurrió abrirlos o negarme, mi amo se hubiese enfadado mucho. Lentamente llegué a una plataforma de madera con su mano firme agarrándome. Tras colocarme me soltó.

- Ahora escucha atentamente.- Me dijo.- Esta es una prueba de confianza. Voy a pedirte que abras los ojos y te voy a dar una orden. Debes obedecerla sin dudar un segundo. ¿Has entendido?

- Sí mi amo.- Respondí convencida.

-Bien, abre los ojos.- Obedecí y parpadeé un poco.- Salta.

Oí la orden en el mismo instante que tomaba conciencia de mi situación. Atada, en pié sobre una plataforma de madera junto a una piscina llena de agua. No había ni metro y medio hasta la superficie pero en aquel momento me pareció un gran acantilado. Instintivamente retrasé el pié derecho, un momento después comprendí que debía saltar y me preparé. No fui suficientemente rápida, mi amo había visto mi duda y me empujó hacia la piscina. El corazón saltó del pecho a la boca y mis pulmones se negaron a coger aire mientras caía. Entré en el agua con los pies por delante y ligeramente ladeada. El muslo y el pecho de ese costado me escocieron como un latigazo. Traté de mantenerme a flote pero no fue posible, aunque me moviese y patease no lograba subir a la superficie. Tuve pánico, la sangre golpeaba mis sienes con fuerza y los pulmones gritaban pidiendo una pequeña bocanada de aire, me estaba ahogando. Sentí a alguien sumergirse a mi lado, era mi amo que me sujetaba y alzaba hasta la superficie. Cuando saqué la cabeza inhalé con fuerza agradecida. Mi amo me llevaba hasta la otra orilla mientras me daba cuenta que sólo había pasado unos segundos bajo el agua, ni si quiera había tragado una gota de agua. Él había estado atento, listo para protegerme de cualquier mal, era yo la que había fallado. Le prometí lealtad y obediencia ciegas a cambio de su protección y enseñanza. Él había cumplido y yo había fracasado, las lágrimas acudieron a mis ojos.

En el otro extremo de la piscina podía mantenerme en pié por mi misma. Me desató las rodillas y me ayudó a subir por unas escaleras de piedra.

- Me has defraudado profundamente.- Lo dijo sin aspavientos, con voz calmada y triste mirándome a los ojos. Si se hubiese enfadado, gritado, si me hubiese azotado o castigado por sostener su mirada, no hubiese sido tan duro.

- No llores, sabes que no me gustan las lloronas.- Me recriminó. Yo, recordando mis obligaciones, bajé la mirada.- No, mírame a los ojos.- Asustada, como nunca lo había estado, obedecí.- Creí haberte enseñado bien. No, no hables.- Dijo, cortando las palabras que se agolpaban en mí garganta.- Parecías una buena sumisa, has aprendido las lecciones, conoces tus reglas y límites, pero te falta un elemento fundamental: la confianza.

Me desató y se quedó parado frente a mí.

- ¿Qué voy a hacer contigo?- Suspiró profundamente y continuó.- Túmbate allí, entre esos cuatro postes, sobre la hierba.
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