Ver Mensaje Individual
Antiguo 08/01/2007, 23:53   #3
Sea_Lord
 
Rol: Dominante
Sexo: Hombre
Fecha de Ingreso: Apr 2006
Mensajes: 2.310
Predeterminado

Las proclamas fueron expuestas en cada rincón de la ciudad ante guerreros apesadumbrados al saber inútil aquella contienda frente a guardias que parecían acechar por cualquier rincón y abatir cualquier queja o protesta.

Al parecer nada se podía hablar sin que ellos no lo supiesen tarde o temprano, nadie estaba seguro.

Se hablaba incluso de más desparecidos después que antes del asalto. Guerreros que se levantaban de mañana y no regresaban al mismo lugar nunca más. Rumores de ejecuciones en masa aunque reinase una extraña normalidad en las plazas y puertas de la fortaleza.

Se permitían bandidajes a los invasores que con pesados troncos y sus pesadas armas rompían toda clase de muros sospechosos o cavaban enormes zanjas donde se ocultase cualquier objeto de valor incluso pertenecientes a los mismos muertos y jóvenes atractivas aparecían escondidas aterrorizadas ante la aparición de cada uno de aquellos bárbaros de rostros estremecedores y depravados.

Las ratas habían empezado a cotizarse atacados por el hambre y hombres con perchas y roedores colgantes, anunciaban la mercancía y hasta algun puesto extrañamente vigilado de cerca por los guardias vendían vinos adulterados en pellejos de piel curtida y panes de legumbres secas que no se sabían de donde hubiesen aparecido.

En centenas de juegos de azar para matar la ociosidad en espera del pago del botín los soldados jugaban apostando desde las mas hermosas vírgenes hasta las torres de la ciudad, desde un brazalete de plata hasta una madre con sus hijas, desde un efebo afeminado hasta una yunta de bueyes futuros, desde las ropas desprendidas a los muertos hasta armaduras ensangrentadas, todo podía ser apostado hasta la misma alma si hubiese sido preciso, se había perdido todo indicio de pudor y el honor había dejado de ser una esencia en el ser humano.

Desde dos millas, se veían humeantes columnas grises o blancas que asomaban e inmensas tierras removidas que delataban fosas comunes donde vencedores y vencidos alejaban a las aves de carroña y pestilencias y por todas partes el brillo de cascos de la guardia imperial en patrullas vigilaba al resto de la población protegiendo los correos que se movían velozmente a caballo.

Un primer carromato duramente subía por la cuesta de la colina de los campamentos tirado por dos fornidos caballos de carga, al frente dos jinetes fuertemente armados y una Jaula donde diez vírgenes hacinadas sobre heno y encadenadas unas a otras por las muñecas y los pies podían ser observadas por quienes iban y venían por el mismo camino

Hermosas jóvenes núbiles extremadamente finas de piel blanca y pelo rojizos en su mayoría, senos incipientes o pocos desarrollados y redondos pezones de sonrosado aspecto, cuerpos desnudos, avergonzadas con la cabeza baja cubierta por sus cabelleras onduladas.

La primera carreta era muy sospechosa de ser un regalo del Gran General al Emperador . Ninguna joven aparentaba alcanzar los catorce años y algunos ojos eran tan verdes y bellos que parecían más hijas de Venus que de los mismos hombres a pesar de la tristeza que las invadían.

Tras ella y al mismo lento paso, otra carreta con diez jóvenes varones doblemente esposados, con coronas de laurel por vestimenta y señales de haber sido azotados severamente para doblegar sus fuerzas masculinas y ser mercaderías de las apetecidas conductas libidinosas de las cortes que les esperaban.

En un mercado que se prestase de importante no era extraño que se valorara un esclavo varón doblegado por dos nubiles obedientes y a menudo alcanzaban en el pujas sumas impensables en al que para sus futuros sus funciones podían ser las que sus compradores quisiesen sin ningun limite escrito en ninguna ley si habían siso apresados en contienda a enemigos que escarmentar.

Algunas historias hablaban de amos que los entregaba a sus esposas o concubinas y figurándose en un ataque de celos haciéndose los sorprendidos los acusaban de bárbaros traidores y profanadores y por ello les castigaban y violaban hasta mutilarlos, ante la algarabía de los músicos, hasta causarles la misma muerte sin ningun pudor entregándose luego a vinos, licores y pócimas o drogas que los hacían olvidarse de si mismos creyéndose dioses..

En otros casos las jóvenes nubiles ocupaban el mismo espacio en harenes reales y se creaban celos entre las concubinas acusando a las nuevas como en un juego de ser provocadoras para realizar actos extremadamente vergonzosos y ser cedidas entre ellas en la más pura lascivia como juguetes sin pensar en su condición humana.

Las dos carretas empezaron a perderse en la lejanía cerrando el paso dos capas rojas a caballo con cascos relucientes portando un alto estandarte cuando el polvo les iba cubriendo a medida que se alejaban por la llanura hacia el lejano puerto donde les esperaba las galeras en las que habían sido traídas las tropas asaltantes.

Seis revoltosos fueron ahorcados sin juiciopor violar doncellas que entregadas a la multitud porque habían dejado de serlo el populacho abalanzaba y se las llevaban a improvisadas cantinas hasta que maltrechas y dolorida pedían que le diesen muerte antes de volver a soportar las mismas osadías y ofensas.

Desde almenas se vieron caer mujeres y varones invocando a sus dioses y parejas ejecutarse recíprocamente hundiendo dagas en los costados o directamente el corazón a la misma vez antes de ser atrapados.

Un ser humano valía menos que una rata y una hembra o varón joven más que diez piezas de oro.

En otro recinto en forma de patio recién creado de piedras, troncos y paños defendidos por hombres fuertemente armados una mujer de extraña indumentaria mas parecida a un varón que mujer y tras esperar que cuatro soldados atrapasen fuertemente de manos a cada joven núbil, con suma fuerza las volcaba y estiraba sobre una gran losa y comprobando su virginidad se escuchaba el chasquido del hierro candente al marcar la piel cuando los apagados alaridos la hacían rebelarse y revolcar los cuerpos presas del dolor y la ignominia con la boca tapada por una cola de caballo para que no pudiesen elevar sus estridentes quejidos..

En la puerta dos postes con jóvenes tan azotadas que los ojos perdidos en sus cuencas hacían debilitar cualquier intento de sublevación o huida a las jóvenes marcadas, las hacían tremendamente dóciles y cambiadas de nombre e introducidas en carros en decenas se iniciaba la llegada de otras diez jóvenes y se reinicializaba el proceso de humillación, cambio de nombre, registro y marcado.

Cerca de allí varones de bellas facciones no les iba mejor que a sus compañeras y eran castrados de un solo tajo por un herrero del ejercito, unos morían desangrados y otros sobrevivían sabiéndose que en lejanos mercados eran mercancía valiosa aunque en su hombría rebelados eran pasados por todas las humillaciones conocidas hasta derrumbar su moral, atados con cuerdas como caballos de doma y enseñados por varios funcionarios hábiles en el manejo de látigos.

Donde esta el oro y la plata? Donde están las haciendas y tierras que nos iban a ser entregadas? Donde están las piedras preciosa prometidas? La presión del populacho se hacia cada vez mayor y visible. Hasta los mismos guardias empezaron a replegarse y una patrulla entera había aparecido degollada en los muros de la cara norte, las noticias comenzaron a preocupar y se volvió a convocar el consejo de los generales.

Preocupados empezaron a pensar en pedir refuerzos leales al Imperio, seis carretas de las más bellas esclavas fueron embarcadas y dos con los más bellos y afeminados efebos acompañaban la misiva.

El emperador insaciable en su lascivo apetito empezó a tomar especial interés en la campaña a presentársele un joven de uno trece baños de cabellos ondulados ojos verdes y piel blanca, fuerte tórax y facciones femeninas.

Entonces ordenó que los dejaran solos.

Sea_Lord

Última edición por Sea_Lord; 09/01/2007 a las 00:16
Sea_Lord está desconectado   Responder Citando