Rol: sumiso Sexo: Mujer Fecha de Ingreso: Dec 2006
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| Vecindario Vecino – niño
El niño rompió una ventana, o pisó las flores favoritas de su vecino, o tal vez robó alguna fruta de sus frutales. Si ocurre en un departamento, tal vez llamó a una puerta y huyó, pero fue descubierto.
Después de alguna negociación, el “niño” acepta ser castigado para que el vecino no les cuente la travesura a sus padres. También tendrá que ejecutar algunas tareas como indemnización por los daños. ¿Que tal cepillar el piso sobre manos y rodillas? ¿o lavar la ropa a mano? (antes o después de la consabida azotaina, desde luego…) Tendero – niño
En una pequeña tienda del barrio, el niño fue sorprendido tratando de robar algo (golosinas o algún juguete para un niño, una revista porno, cigarrillos o cerveza para un adolescente). Un niña podría tratar de robar algún adorno, o cosméticos (o una Barbie, si es más pequeña).
Luego de un reto y para evitar ir a la cárcel (o al menos a la estación de policía) o que le digan a sus padres, el niño debe someterse a unos azotes. (Sólo un niño pequeño los recibiría sobre las rodillas en este ambiente). También podría ser forzado a trabajar como pago, lavando el piso, o limpiando y ordenando los estantes (o la alacena de la cocina, si no tiene estanterías de tienda a mano). Guardia - ladrón
La escena podría ocurrir en una tienda grande, y los personajes podrían ser adultos.
El sujeto fue sorprendido en el acto de robar por un guardia de seguridad. Éste va a comenzar por desnudarlo (o hacerlo desnudarse) y efectuar una búsqueda completa en su ropa y en su cuerpo. Y si en la búsqueda encuentra algo (ya sea que Ud lo escondió antes a tal efecto, o que él lo pone para inculparlo), ¿qué aceptaría como castigo, para no ir a la cárcel, o para que su esposo, esposa o novio no sepan que es un ladrón de tiendas? Puede incluir azotes o trabajos forzados. Si se encontró con un guardia lascivo, tal vez incluso sexo forzado. Empleado de quejas – cliente
Ésta es menos usual. Ud. trabaja para la sección Quejas de una tienda departamental. Como los clientes que tienen quejas están normalmente enojados, lo contrataron para que puedan descargar su enojo castigándolo a Ud. en representación de la empresa.
El castigo será cualquiera que deje al cliente satisfecho. Y desde luego, tanto el empleado como el cliente pueden ser de cualquier sexo. Imagínese a alguien preguntándole al cliente ¿Desea Ud. castigar a un hombre o a una mujer? Casero – residente
Su alquiler está vencido hace tiempo. Por suerte, él (o ella) es una persona comprensiva. Si no puede pagar, y para evitar el desalojo, puede ser castigado por el retraso. O puede ser que tenga que pagar en dolor y humillación (¿y tal vez sexo?) Un buen pago puede ser también que Ud. lave y friegue el edificio para él (en cuatro patas). Niño Menor – Niño mayor
El menor puede ser un vecino, un primo, o aún su hermano o hermana menor, y desde luego, permite cualquier mezcla de sexos. El único requerimiento es que el dominante pretenda ser menor que el dominado. (Digamos, “13” y “15”)
La idea general es: Ud. pretendió ser el amo en un juego de amo y esclavo, (desde luego, le gustaba BDSM desde pequeño), la “niña” no aceptó, y Ud. trató de forzarla. Pelearon, y Ud. le pegó. Se quejó, y sus padres y los de ella acordaron el castigo. Para que aprenda lo malo que es que abusen de Ud, tendrá que someterse a sus órdenes toda la tarde (fin de semana, semana, lo que sea). Si en cualquier momento ella se queja de que Ud. no está aceptando el castigo, será castigado severamente por los adultos, y su tiempo de castigo recomenzará.
Así que ella está ofendida y resentida, y lo tiene en sus manos. Sin que Ud. lo sepa, ella tiene sus propias fantasías (no es que no quería jugar; sólo que ella quería ser el amo). Y si bien no se le dio permiso explícito para pegarle, Ud. no puede arriesgarse a que ella se queje. Dejaremos el resto a su imaginación (o, mejor, a la de ella). Amigos
¿Y que tal si el castigo es un juego entre amigos? Los amigos podrían ser “niños” o “adultos” y, desde luego, del mismo o diferente sexo.
Puede ser jugados como juegan los niños, “al papá y la mamá”, imitando a los adultos (adultos “pervertidos”) o como resultado de apuestas (“el último en tocar el árbol recibe una paliza”) o por juegos de prendas (“el perdedor será esclavo del ganador”). Entre “adultos” o adolescentes” el juego puede incluir algo de sexo.
O el castigo puede ser “forzado”, el resultado de un chantaje (“Si no haces lo que digo, se lo diré a todos”).
Las ropas pueden ser de cualquier época, siempre que sean de la misma para los dos.
(continua)
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