Dejarte hacer princesa
por un
príncipe de cuento
no precisa de cerebro,
sólo cerrar los ojos
y dejarte llevar.
Convertirte en bruja de la noche
a la madrugada
es digno de estudio,
¿que ignota pócima tomaste?.
Sumergirse en la cotidianidad
de días calurosos,oficinas con aire acondicionado,
tabaco a medias, voz telefónica en medio
de la Gran Vía, automóviles ruidosos,
trileros, Marea, Dalí, La guerra de los Mundos...alienígenas estúpidos....
suena a todo menos cuento de hadas.
Dame un rato, que ruedo con mis letras
un cuentito de brujas,
luces,papel,boli...acción...
y en mi cabeza te regalé un cuento.