Me quería por ser feo
y desvergonzado ,
por saber conducir,
por no saber aparcar el coche
salvo donde cabría 5 veces;
me quería
para descubrir
lo que aguantaba sin dar un volantazo
ante la curva del sexo;
ante sus curvas
yo
y mis bellas circunstancias
y el burro mirandonos por la ventana.
A ella le excitaba
la pericia,
los hombres que saben
vivir de sus manos,
le gustaba comprobar
cómo es con un poeta
desgraciado y barbudo,
se le clavaban mis huesos:
en las escenas de cama,
cómo gritaba
cómo competía con los vecinos
en ser los más felices
-a mis ojos-
en ser miss venganza
miss amnesia, miss insomnio,
bendito insomnio
que me dictas
que nos das de comer y de beber.
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