Ver Mensaje Individual
Antiguo 25/01/2007, 23:33   #7
mi[AK]
 
Rol: sumiso
Sexo: Mujer
Ubicación: En mi hogar, el que mi AMO Karr, me ha dado, sus pies
Fecha de Ingreso: Dec 2006
Mensajes: 230
Predeterminado No es castigo es un aprendizaje

Me he portado mal Mi Señor lo se. Desobedecí su orden, también lo se. Que mi castigo llegara también lo se, pues le he defraudado.
Hace días que solo hay silencio.
Se que no ha terminado, pues otras veces me lo ha hecho, otras veces he notado su silencio, ese silencio que sabe que tanto me molesta, que tanto daño me hace y que tan sabiamente me administra cuando mi comportamiento lo merece. Y ahora lo merece, lo sabe y lo se.
Días han pasado, su silencio me ha matado, no ha dañado mi cuerpo, pero si mi alma. Hoy hay correo. He visto su nombre. He cerrado los ojos mientras en la pantalla se cargaban sus ordenes. Coger mis cosas, coger mis juguetes, con los que tantas veces en otros momentos he disfrutado bajo sus ordenes. Coger mis zapatos, esos de tacón alto que tanto le gusta ver puestos en mis pies. Vestirme adecuadamente. Mi falda y mi blusa, nada mas, como siempre que voy con vos, sin ropa interior.
Obedezco ciegamente.
Llego al lugar indicado, ya lo conozco, otras veces hemos estado, otras veces me ha traido, para su placer, para ser los dos felices en ese lugar o para castigarme cuando lo he merecido.
Hoy la sala esta vacia, solo esta la jaula en medio de la sala.
Nunca la había visto, nunca la había utilizado, nunca había imaginado que algún día me la haría utilizar, pues al igual que sabe que el silencio me mata, la cautividad es algo que me supera. Pero ahí esta, la miro con miedo.
“Desnudate puta, te has portado mal, y sabes que mereces el castigo”
Es su voz, hace días que no la oigo, y hoy ha sonado mas profunda de lo que nunca la había escuchado, Ha sido como si el cielo y la tierra se abrieran solo para dejar oir su voz , una voz que me ha atravesado el corazón
Me desnudo con rapidez, doblo mi ropa y la dejo a mis pies. Me coloco los zapatos, para vos estar desnuda es eso, lo se y ahora no me puedo olvidar. Entonces me arrodillo ante vos, la cabeza baja, y esperando sus ordenes. Ordenes que parecen no llagar nunca.
Y no llegan. Noto el tirón que me da cuando me coge del pelo, me da el tiempo justo de girarme para seguir sus pasos “Ay”, “Calla puta, solo tenias que hacer una cosa y has sido incapaz, ahora prenderas a estarte quietecita”
Un solo empujón y me enconaré encerrada en esa jaula que tanto me espantaba, algo que nunca había pensado que utilizaría conmigo.
“Aprenderás a estarte quieta”
Se sentó en aquel sofá donde tantas horas habíamos pasado conversando, donde mas de una vez habíamos reído y donde tantas veces me había permitido apoyar mi cabeza entre sus piernas y había acariciado mi pelo mientras comentábamos algún tema profundo o algo tan superficial como el tiempo, o el simple silencio.
Estaba enfurecida, enfadada, sentía rabia, tampoco había sido para tanto. Pero el tiempo me había enseñado que si en aquel momento me encontraba en aquella situación no era por placer de mi Amo, sino por castigarme
“Estas cómoda putita” “No Amo no lo estoy, pero me quedara quiera como le gusta” “Aprendes rápido, y demasiado tarde zorrita” “Lo se Mi Señor” “Cuentame que has hecho?” Y le conté mi escapada, un café con una amiga, un simple café.
El reía en el sofá, con esa sonrisa perversa que tanta gracia me hacia a veces y que ahora odiaba. Deje de mirarle, su mirada era mas dura de lo de costumbre, aunque su sonrisa seguía en la cara.
Encendió un cigarro. Me agradaba verle fumar. Pero ya no le miraba, estaba tan arrepentida, que no quería que viera mi cara. Ni aquellos ojos llorosos. Ni mi respiración acelerada. Oia como soplaba cuando exhalaba el humo. Deseaba mirarle pero ahora ya no podía.
Seguía en mi jaula cada vez mas desesperada. Quería salir y demostrarle mi obediencia. Y vos allí sentado en el sofá mirando sin dejar de mirar. Contemplando como me movía en mi reducido espacio, ese espacio que me comprimía. Su perversa mente sabia de lo desagradable que me resultaba.
Pasaron horas. Eternas horas.
Seguía mirando. Ahora ya no me movía, solo desesperaba.
Un suave roce, su mano entre mis barrotes, me acariciaron. La fría piel reacciono en al contacto tan deseado. Mi respiración se calmo, estabais cerca. Ahora solo deseaba su contacto.
La puerta se abrió. Pero no podía salir. Extenuada por el cansancio de permanecer allí.
Se fue, se sentó nuevamente en el sofá, mirando sonriendo. “No te mueves mi niña? No querías salir?” Ni tan siquiera le podía mirar. Solo deseaba arrastrarme asta sus pies y demostrarle mi obediencia, demostrarle que había aprendido a estarme quieta.”Ven putita, ahora muévete, ven aquí y cuéntame que has aprendido”
A cuatro patas mirándole fugazmente, me fui acercando.
Me quede ante vos, como a le gustaba. Mis rodillas al suelo, mis piernas abiertas, mis manos en mis muslos, mis palmas hacia arriba, mi barbilla alzada y mi mirada baja.
Conversemos Mi Señor…..

Despertando a los pies de Mi Señor
belona{*}

Gracias Mi Señor AMO Karr por dejar volar mi imaginacion
mi[AK] está desconectado   Responder Citando